Sin Cristina, le tocó a Cobos llamar al diálogo
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Néstor Kirchner, Daniel
Scioli, Miguel Saiz y Jorge
Capitanich, ayer en la
reunión de la Concertación
Plural donde se reclamó
que el campo levante las
medidas de fuerza y reabrir
el diálogo.
Confió además ante el público que había recibido un pedido de los ruralistas. «A mí me llegó una nota en el sentido de que realizara todos los gestos o gestiones para recuperar el diálogo y está aquí el vicepresidente pidiéndoles lo que para concretar esa mesa necesitamos las condiciones que sean proclives», respondió y remató con que «si el diálogo es sobre la base de imposiciones precisas, ahí no podemos lograr ningún medio que concilie y consensúe una medida».
Es más, Cobos admitió errores en la negociación y hasta dijo que podría haber sido más «rápida». Luego imploró por la distribución de la riqueza y explicó que la discusión «no se agota en cuatro puntos o cinco de retención. Hay un montón de cuestiones que tenemos que ir resolviendo de la problemática y hay un montón de avances en medidas medianamente consensuadas».
Advirtió en cambio que «necesitamos hablar con la verdad».
Es que en la reunión previa, con Kirchner, fue Jorge Capitanich quien le aseguró al resto de los asistentes que los referentes del sector agropecuario « tienen tres discursos: uno para las bases, otro para el gobierno y otro para los medios y así no se puede», los convenció el gobernador de Chaco. Estaban allí, el propio Cobos, Daniel Scioli, el santiagueño Gerardo Zamora, Graciela Ocaña, el radical Gustavo López, el intendente Enrique «japonés» García, Eduardo Sigal del Frente Grande, el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, Oscar Parrilli y Jorge Sapag, entre otros. También el jefe de Gabinete participó de esa previa, pero no habló.
Kirchner los recibió distendido, entregado a la comodidad de sillones que compartió con la docena de invitados a quienes insistió con argumentos sobre su postura en el conflicto y alentó a que sean «activos» en la defensa del gobierno.
Logró inclusive trasmitirles su buen humor para bajar el dramatismo de la jornada de protesta del sector agropecuario.
Intercambiaron opiniones remanidas y pasaran así más de una hora, alternando en una mesa de frutas, fiambre y queso que acompañaban a gusto con gaseosas o infusiones.
«Para mí, insisto, éstos estánreeditando la Unión Democrática», lanzó García. «Tengamos paciencia, tengamos paciencia», repetía Kirchner y lo siguió Ocaña dando argumentos. «Aquí está en juego la soberanía alimentaria y el modelo de país», continuó en lo que casi resultó un monólogo de 60 minutos y miró a la ministra de Salud.
«El gobierno siempre estuvo dispuesto al diálogo», le aclaró Kirchner a radicales y transversales que habían llegado con esa sintonía y un documento distinto de cada uno de los partidos políticos que no abonan al peronismo.
«No puede ser que haya sectores que quieran imponer que se haga lo que yo digo o se prenda fuego el país», se comentó en la mesa que terminó adhiriendo a la idea de «resaltar el concepto de redistribución de la riqueza». Les dijo además Kirchner a sus invitados que eran también referentes de sectores importantes de la sociedad a los que debían llevar el discurso del gobierno. No se habló allí de posibles correcciones a las retenciones, lo que para los asistentes se entendió como que no las habrá.
Luego, todos bajaron para el acto oficial que coronó con la conferencia en la cual Cobos enmarcó la discusión con el campo en el proyecto del Bicentenario y propuso conversar un plan integral para el sector.




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