Parecía un signo que lo acompañaba en su vida y ayer terminó de cumplirse para Fernando de la Rúa, dolorosamente, ese destino: el radical tiene una curiosa trayectoria en no completar sus mandatos.
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El abogado cordobés que a los 21 años se recibió con medalla de oro, ocupó la asesoría del Ministerio del Interior cuando tenía 26 años, durante el mandato de Arturo Illia: el golpe militar de 1966 interrumpió la carrera.
De la Rúa fue también senador nacional por la Capital Federal en 1973, e integró la Cámara hasta la destitución de María Estela Martínez de Perón, en 1976.
Con el regreso a la demo-cracia ocupó nuevamente una banca en la Cámara baja que dejó para ocupar otra en la Cámara alta, pero en 1996 también abandonó ese cargo para asumir como primer jefe de Gobierno porteño tras la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. Lo reemplazó en el Senado José
Como mandatario de la Capital Federal, renunció en diciembre de 1999 para asumir como presidente de la Nación (lo reemplazó Enrique Olivera) a lo que renunció ayer.
En esta última oportunidad no tuvo -como en aquellos golpes militares que lo encontraron en funciones-la posibilidad de mudarse a un cargo superior.
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