Sofocón en Tandil del Presidente
Desembarco agridulce ayer del Presidente y su esposa candidata en Tandil, una plaza que en la vieja política siempre se consideró un barómetro de la política provincial. Néstor Kirchner pretendía darle a otro acto de gestión un sesgo proselitista, pero los estudiantes locales, que tienen tomada la universidad, le impusieron lo que ellos querían: primero, que los recibiese el Presidente; luego, que les aceptase un petitorio. Se resistió Kirchner no sólo por instintiva protección de su dignidad, también porque iba a aparecer, como ocurrió, consumiendo la misma pócima que los amigos del gobierno les propinan a sus adversarios. Debió acceder a los dos reclamos para que el acto transcurriese con normalidad. Igual hubo ceños fruncidos y un ánimo de violencia que no gustó a nadie, y menos cuando se trata de una plaza radical en donde no puede acusar a los duhaldistas de provocarlo y en donde Kirchner tiene como aliado al propio rector universitario, a quien halagó con una candidatura legislativa.
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Desembarco agridulce ayer de los Kirchner enTandil. Néstor y Cristina, junto con Felipe Solá y el intendente Miguel Lunghi en los preliminares del acto que demoraron activistas estudiantiles, que lograron entrevistarse con el Presidente para imponerle un petitorio.
«Más vale tarde que nunca...este presidente los va a acompañar a recuperar la coparticipación, porque sé los puntos que perdió la provincia», dijo el santacruceño y agregó que Duhalde prefirió el «acuerdo» que dar una discusión de fondo en relación con los fondos que corresponden a la provincia.
Al respecto, metido en un tema que figura entre los reclamos permanentes del FMI, el Presidente planteó que habría que «estructurar un acuerdo con todos los gobernadores para que paulatinamente pueda alcanzarse un punto de equilibrio» para reformar la Ley de Coparticipación.
Hay un detalle que desde el PJ hacen repiquetear en los oídos de Kirchner y Solá: la enorme diferencia que existe entre los recursos por coparticipación que recibe Santa Cruz -a razón de 1.850 pesos por habitante- en relación con Buenos Aires, que es de 315 pesos por habitante.
Es un tema que, en forma recurrente, el duhaldismo tira sobre la mesa en general con un dejo de ironía: «¿Cristina se va a pelear con su esposo presidente para conseguir más puntos de coparticipación para la provincia?», se preguntan los voceros del PJ bonaerense.
Un ferviente cruzado es Daniel «Chicho» Basile que, incluso, remixó un eslogan de campaña delarruista -aquel de «Maldita Cocaína»- y lo amoldó a las urgencias de los bonaerenses: «Maldita Coparticipación», dice, desde el capó de su auto, Basile.
Kirchner, a su vez, suele levantar una bandera: cuestiona el destino de los recursos del Fondo del Conurbano, una cantera de dinero que Duhalde manejó durante su era como gobernador.




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