23 de agosto 2005 - 00:00

Sofocón en Tandil del Presidente

Desembarco agridulce ayer del Presidente y su esposa candidata en Tandil, una plaza que en la vieja política siempre se consideró un barómetro de la política provincial. Néstor Kirchner pretendía darle a otro acto de gestión un sesgo proselitista, pero los estudiantes locales, que tienen tomada la universidad, le impusieron lo que ellos querían: primero, que los recibiese el Presidente; luego, que les aceptase un petitorio. Se resistió Kirchner no sólo por instintiva protección de su dignidad, también porque iba a aparecer, como ocurrió, consumiendo la misma pócima que los amigos del gobierno les propinan a sus adversarios. Debió acceder a los dos reclamos para que el acto transcurriese con normalidad. Igual hubo ceños fruncidos y un ánimo de violencia que no gustó a nadie, y menos cuando se trata de una plaza radical en donde no puede acusar a los duhaldistas de provocarlo y en donde Kirchner tiene como aliado al propio rector universitario, a quien halagó con una candidatura legislativa.

Desembarco agridulce ayer de los Kirchner enTandil. Néstor y Cristina, junto con Felipe Solá y el intendente Miguel Lunghi en los preliminares del acto que demoraron activistas estudiantiles, que lograron entrevistarse con el Presidente para imponerle un petitorio.
Desembarco agridulce ayer de los Kirchner enTandil. Néstor y Cristina, junto con Felipe Solá y el intendente Miguel Lunghi en los preliminares del acto que demoraron activistas estudiantiles, que lograron entrevistarse con el Presidente para imponerle un petitorio.
Néstor Kirchner intentó ayer apropiarse de uno de los capítulos centrales de la campaña duhaldista: dijo que va «a acompañar» el reclamo de la provincia de Buenos Aires para «recuperar» los puntos de coparticipación que perdió en las últimas dos décadas.

Desde Ayacucho, el Presidente buscó bloquear uno de los temas sobre los que el duhaldismo planea machacar a modo de crítica contra el gobierno recordando que, en 2003, durante su presidencia, el patagónico prometió devolver los puntos de coparticipación perdidos.

Ayer, para «anular» ese punto sensible, Kirchner dijo que apoyará el reclamo provincial y aprovechó para cuestionar a Eduardo Duhalde. «Ahora se rasgan las vestiduras por la coparticipación pero cuando estuvieron tantos años en el gobierno no hicieron nada», golpeó.

De gira por el interior bonaerense, Kirchner, su esposa/ candidata, Cristina Fernández, y el gobernador Felipe Solá visitaron ayer los municipios de Tandil y Ayacucho como parte de la campaña permanente del gobierno de cara a las elecciones del 23 de octubre.

• Climas

En Tandil la jornada no fue grata: un grupo de universitarios alteró el show del Presidente y su esposa. En Ayacucho el clima fue más bondadoso: desde allí Kirchner buscó arrebatarles a los duhaldistas el tema «más coparticipación» con azotes contra Duhalde.

«Más vale tarde que nunca...este presidente los va a acompañar a recuperar la coparticipación, porque sé los puntos que perdió la provincia»
, dijo el santacruceño y agregó que Duhalde prefirió el «acuerdo» que dar una discusión de fondo en relación con los fondos que corresponden a la provincia.

Al respecto, metido en un tema que figura entre los reclamos permanentes del FMI, el Presidente planteó que habría que
«estructurar un acuerdo con todos los gobernadores para que paulatinamente pueda alcanzarse un punto de equilibrio» para reformar la Ley de Coparticipación.

Hay un detalle que desde el PJ hacen repiquetear en los oídos de
Kirchner y Solá: la enorme diferencia que existe entre los recursos por coparticipación que recibe Santa Cruz -a razón de 1.850 pesos por habitante- en relación con Buenos Aires, que es de 315 pesos por habitante.

Es un tema que, en forma recurrente, el duhaldismo tira sobre la mesa en general con un dejo de ironía:
«¿Cristina se va a pelear con su esposo presidente para conseguir más puntos de coparticipación para la provincia?», se preguntan los voceros del PJ bonaerense.

Un ferviente cruzado es
Daniel «Chicho» Basile que, incluso, remixó un eslogan de campaña delarruista -aquel de «Maldita Cocaína»- y lo amoldó a las urgencias de los bonaerenses: «Maldita Coparticipación», dice, desde el capó de su auto, Basile.

Kirchner
, a su vez, suele levantar una bandera: cuestiona el destino de los recursos del Fondo del Conurbano, una cantera de dinero que Duhalde manejó durante su era como gobernador.

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