Solá lo frena ahora a Aníbal Fernández
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«Hay que saber ser gobernador en todos los casos», dijo, desde Luján, Solá, bosquejando un manual de mandatario e insistió con su sugerencia de que, al menos hasta julio de 2006, se morigeren los forcejeos entre los pretendientes a reemplazarlo dentro de dos años.
Entretenido en otros quehaceres, Fernández -quizá mordiéndose la lengua- dejó pasar el comentario de Solá que formaparte de una larga novela. Semanas atrás, por caso, el intendente de Quilmes, Sergio Villordo, protagonizó un episodio polémico con el gobernador.
Villordo, se sabe, tiene estrechos vínculos con el ministro del Interior y en la visita que Néstor Kirchner y Solá hicieron a Quilmes, el jefe comunal le hizo en público un reclamo al gobernador que subsanó, minutos más tarde, el Presidente.
Pero el bonaerense quedó rumiando su bronca y, de algún modo, molesto por haber mordido un anzuelo color fluorescente: «Villordo es un irrespetuoso», y se fue pateando la puerta. Es cierto, por otro lado, que Fernández se aboca a su campaña. El sábado pasado, por ejemplo, reunió a unos 500 jóvenes dirigentes -mayoritariamente de la provincia de Buenos Aires- en un hotel porteño para dictarle un catálogo de comportamiento político.




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