22 de diciembre 2005 - 00:00

Solá lo frena ahora a Aníbal Fernández

Curiosa forma eligió Felipe Solá para enfriar la subyacente pulseada del kirchnerismo para sucederlo en 2007: atropelló a uno de los anotados, Aníbal Fernández, al recomendarle que deje, siquiera temporalmente, de machacar con su candidatura a gobernador.

«Hay que saber ser gobernador en todos los casos»,
dijo, desde Luján, Solá, bosquejando un manual de mandatario e insistió con su sugerencia de que, al menos hasta julio de 2006, se morigeren los forcejeos entre los pretendientes a reemplazarlo dentro de dos años.

A pesar de que la nómina incluye al menos a seis figurones, Solá se empecinó con el quilmeño. «Creo que no hay un argentino que no sepa que el ministro del Interior quiera ser gobernador, pero lo importante es que sea ministro del Interior», aseguró.

Es decir, con la intención de amortiguarese debate prematuro, lo que hizo fue entibiarlo.

Es conocido el recelo mutuo entre Fernández y el gobernador y, a partir de eso, también es sabida la preferencia de Solá por otros de los inscriptos en la grilla de precandidatos, donde figuran Florencio Randazzo, Alberto Balestrini, José Pampuro, Julio Pereyra y Sergio Massa, entre otros.

• Episodio polémico

Se abrazó Solá de un dato: el ministro del Interior es, hasta ahora, el único que anunció a viva voz su candidatura a gobernador. Los demás -unos más que otros- se mueven con sigilo, para juntar y rejuntar respaldos. Pero nada dicen en público.

Entretenido en otros quehaceres, Fernández -quizá mordiéndose la lengua- dejó pasar el comentario de Solá que formaparte de una larga novela. Semanas atrás, por caso, el intendente de Quilmes,
Sergio Villordo, protagonizó un episodio polémico con el gobernador.

Villordo
, se sabe, tiene estrechos vínculos con el ministro del Interior y en la visita que Néstor Kirchner y Solá hicieron a Quilmes, el jefe comunal le hizo en público un reclamo al gobernador que subsanó, minutos más tarde, el Presidente.

Pero el bonaerense quedó rumiando su bronca y, de algún modo, molesto por haber mordido un anzuelo color fluorescente:
«Villordo es un irrespetuoso», y se fue pateando la puerta. Es cierto, por otro lado, que Fernández se aboca a su campaña. El sábado pasado, por ejemplo, reunió a unos 500 jóvenes dirigentes -mayoritariamente de la provincia de Buenos Aires- en un hotel porteño para dictarle un catálogo de comportamiento político.

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