23 de marzo 2005 - 00:00

Solá con piqueteros juguetea ahora con ir por fuera del PJ

Felipe Solá
Felipe Solá
El lunes, por la noche, Felipe Solá dedicó 5 horas a montar y desmontar, una y otra vez, la maqueta del diseño político que, cotejando almanaques e mapas, considera el más adecuado -no el único, claro- para encarar el tramo más resbaladizo de su pulseada con Eduardo Duhalde.

Es un esquema tan lleno de pretensiones como frágil: conformar un frente « amplísimo» que cobije bajo un mismo paraguas al PJ disidente que encarna el felipismo, al kirchnerismo piquetero, al espacio vecinalista y, si se alinean los astros, a radicales del díscolo Grupo Olavarría.

Anteanoche, Solá buceó en la profundidad de ese puerto, que quizá lo acoja en un futuro cercano. Primero sirvió té para un comité de vecinalistas y, unas horas más tarde, se entretuvo en una larga charla con los piqueteros Luis D'Elía, Jorge Ceballos, Edgado Depetris y Emilio Pérsico (quedaron atrás las denuncias de D'Elía contra el gobernador, a quien acusó de querer incentivarlo en una charla con habanos).

Sobre la medianoche, después de las dos citas, Solá calculó lo que tenía al alcance de la mano: el millón de votos que los vecinalistas dicen tener esparcidos por la provincia y el batallón de más de 70 mil militantes que los piqueteros aseguran controlar.

A eso, en un ejercicio imaginario, sumó parte de UCR disidente -habla más que con varios peronistas con Mario Meoni (Junín) y Enrique «Japonés» García ( Vicente López)- y al PJ que lo venera, y lo condimentó con el arsenal estatal de la provincia. Hizo un balance ideal: puede batir a Duhalde.

Sólo falta, para que suene el coro de ángeles, que Néstor Kirchner anote a su esposa Cristina en la provincia y, al menos a nivel distrital y seccional -no en boletas de senadores y diputados nacionales-, lo habilite a competir por fuera del PJ, con la promocionada «colectora» (ver nota aparte).

Pero en el papel todo es mágico. Al hurgar en los recovecos y soplar el polvillo del eventual frente multicolor -que tendría como horizonte común apalear a Duhaldeempezaron a brotar desacoples. Algunos entre los supuestos socios; otros dentro del mismo felipismo.

. Los piqueteros, salvo por el aporte en fiscales y estructura -necesario para una elección-, surgen como un
collar de plomo. En el felipismo hay posturas cruzadas sobre conveniencia de pactar con D'Elía y sus socios. «Kirchner -dijo un funcionario que camina con Solá día a día-los mandó a que Felipe les dé contención política porque sabe que, cuanto más cerca están del gobierno, más costo paga. Ahora ese costo lo pagamos nosotros.» La misma visión tienen, en general, vecinalistas y radicales disidentes con teléfono abierto con la gobernación de La Plata.

. El bloque vecinalista -que no incluye a
Alberto Groppi (Esteban Echeverría) y Ricardo Ubieto (Tigre)- busca un lugar bajo el sol del felipismo porque, la historia se los demostró, cada vez que negociaron con Duhalde sólo recibieron las migajas. Pero pide condiciones: que el gobernador los abrace como parte de un proyecto oficial. Es decir: cargos en el gobierno y demás «reconocimientos».

. Los radicales del Grupo Olavarría, en tanto, piden cotización de brújulas. Naufragó la reconciliación con sus primos de la UCR oficial y no aciertan en una táctica conjunta de pelear por dentro o por fuera del partido. Si la opción es esta última, es más probable un acercamiento a
Solá. Pero, en rigor, es una alternativa demasiado lejana.

. Otro afluente que podría aportar al megafrente lo conforman líberos como los intendentes de Morón,
Martín Sabatella, y de Ensenada, Mario Secco. Con ambos, Solá tiene buena sintonía y ambos, en su momento, lo imaginaron como aliado si el gobernador « rompía» con Duhalde.

Como anzuelo para sus convidados -y en una posta más de la carrera de la «renovación
política»Solá envió ayer dos proyectosa la Legislatura: uno para limitar las reelecciones y otro para establecer el sistema D'Hont para el reparto de los cargos electivos.

El primero -que redobla el planteo de
Duhalde que empuja un proyecto similar en el PJ-implicaría que ningún intendente ni legislador podría tener más de una reelección. Sería el fin de los mandatos eternos.

Con el otro, les abre la puerta a las minorías para que accedan a la Legislatura y a los concejos deliberantes. En la actualidad, por caso, con 6% de los votos, un partido no logra representación mientras otro, con 8%, consigue dos diputados. Pero mientras
Solá promociona reformas, su gabinete se embarró en un conflicto silencioso sobre los métodos que son válidos o no para combatir al duhaldismo. El torbellino de esa pulseada se concentró en Juan Pablo Cafiero, ministro de Desarrollo Social.

A «Juampi», que no reniega de su vínculo con
Chiche Duhalde -motivo de críticas-, lo atropellaron Florencio Randazzo y algunos legisladores para que abra la «caja» de Acción Social.

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