17 de marzo 2005 - 00:00

Soldados merecían otro tratamiento

Todo raro, por lo menos, en la celebración de Granaderos. Ese regimiento, se supone, merecía otro tratamiento. Por ser custodios del Presidente, se imaginaba que Néstor Kirchner asistiría a la ceremonia. Inclusive, se cambió el horario programado (a la tarde) por las 11 horas en la confianza de que se adecuaría a la agenda presidencial. Aun así, a pesar de las promesas, igual el mandatario no fue. Muchos conjeturaron que la inasistencia de Kirchner se debió a no compartir estrado con el jefe del Ejército, Roberto Bendini, hoy cuestionado en la Justicia sureña por anomalías administrativas que podrían derivar en su procesamiento (lo que equivaldría a su inmediato pase a retiro). Al menos, así lo entendieron muchos de los asistentes, quienes estaban convencidos de que el jefe de Estado concurriría a la ceremonia para respaldar a Bendini.

Hubo otras novedades, al menos, para la liturgia militar. El general Bendini cambió también las reglas: normalmente, en la celebración habla el jefe del Regimiento, pero en la ocasión Bendini asumió ese privilegio. Casi inédito o, tal vez, pensando que asistiría Kirchner, a quien le hubiera sentado -se supone- un mensaje nítidamente peronista de los '50, en el cual se evocaron los sacrificios de ese partido sin mencionar el costo que éste les generó a otros sectores.

También se pronunció contra los golpes de Estado, los mismos que encumbraron a militares en el poder, desde el cual se atrajo a jóvenes esperanzados como Bendini en hacer mejor carrera de la que ha hecho.

Seguramente, si hoy Bendini fuera un adolescente, no se postularía para la tarea militar.

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