17 de diciembre 2007 - 00:00

Sólo espías hoy en audiencia de Miami

El gobierno argentino no tendrá ningún representante formal hoy en la audiencia que se iniciará a las 10 en la Corte Federal en Miami. De hecho, el país no es parte en esa causa, ni está acusado de nada, ni podría estarlo. La alusión del destino de los fondos del maletín de Guido Antonini Wilson -la campaña de Cristina de Kirchner- es sólo una prueba dentro de una causa destinada a probar la actuación de agentes venezolanos en territorio de los Estados Unidos.

De todas formas, como sucedió cuando Elisa Carrió viajó a Washington para participar de las audiencias del Comité de Investigaciones del Senado liderado por Carl Levin sobre el seguimiento por supuesto lavado de dinero entre cuentas argentinas de Gran Caimán y los EE.UU., lo que derivó luego en el envío a Buenos Aires de las famosas «cajas» con pruebas de esas cuentas, habrá hoy participantes informales de la Argentina que luego girarán los informes a Buenos Aires sobre lo que sucedió en esa sesión de la Corte Federal.

  • Representación

  • Pero sí habrá hoy en Miami una representación de la oposición argentina cuando el tribunal inicie las deliberaciones. Por la Coalición Cívica, Patricia Bullrich viajó a Miami para asistir a la audiencia alegando que considera «de suma gravedad que un Estado extranjero pueda involucrarse en el financiamiento de una campaña política, de comprobarse la investigación que lleva adelante la Justicia norteamericana, se vería seriamente dañada la política internacional de la Argentina», dijo. No fue sola: la acompañaron la mano derecha de Elisa Carrió, Adrián Pérez, y Gerardo Conte Grand.

    Carrió, aunque sin herir aún seriamente a Cristina de Kirchner fue una de las dirigentes que más cuestionó al gobierno por el escándalo: «Ojalá la Presidente pueda reaccionar con verdad, con reconocimiento de la realidad», dijo ayer la chaqueña y después moderó: «Hay que darle un mínimo hándicap a esta mujer para que reaccione». «Desde el inicio está claro que hay una interrelación de negocios públicos y privados con Venezuela», dijo, y que el dinero «venía para la campaña de Cristina o para una caja negra, lo que está claro es que era dinero sucio».

    Como viene haciendo el radicalismo, Carrió está convencida de la gravedad del impacto que pueden tener en el gobierno argentino y su relación con el exterior las declaraciones que se están ventilando en Miami. Por eso actúa como quien no quiere darle a Cristina de Kirchner un golpe demasiado fuerte: «No se lo deseo a una presidente recién electa, pero es obvio que éste es el búmeran de la corrupción, de la propia sociedad conyugal y de la falta de ley», dijo ayer.

    Aportó, además, una visión absolutamente opuesta a la teoría de la conspiración estadounidense que agita el gobierno: «Los que conocemos cómo funciona la Justicia americana sabemos que los fiscales actúan autónomamente; siempre investigan sobre el dinero sucio que recorre el mundo. No hay ninguna intencionalidad, ni siquiera de la fiscalía de Miami, en contra de la Argentina».

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