Sospechoso elogio para Chacho por el portazo
La revista del Partido Intransigente aporta esta semana una curiosidad que es el elogio que hace de la renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia hecho desde una estructura partidaria que es modelo de lo que el propio jefe frepasista denomina "la vieja política". El sello que fundase Oscar Alende transitó por alianzas que fueron desde el duhaldismo más ortodoxo hasta el actual gobierno, al que ha poblado de funcionarios de todas las jerarquías. El argumento de los redactores del órgano intransigente "La Bisagra" es la oposición que creyeron ver en el portazo de Chacho al conservadurismo de Fernando de la Rúa. Esa diferencia ideológica, dicho sea de paso, no ha motivado que ningún intransigente con cargo o banca haya seguido a Chacho en la renuncia.
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Es por eso que en la movilización popular que se realizó espontáneamente esa tarde frente el domicilio de Chacho, se mezclaron la bronca y la alegría y, final-mente, prevaleció la esperanza.
Trabajadores, amas de casa, jubilados, estudiantes, militantes políticos, votantes de la Alianza o no, sentían que debían estar allí para expresarle al dirigente honesto que no estaba solo, que éramos muchos los que compartíamos sus ideales y que la corporación no había vencido sino que, paradójicamente, éste sería el punto de inflexión a partir del cual los argentinos volveríamos a creer en la política como instrumento de transformación.
En realidad los que colisionan son dos modelos diferentes de pensar un proyecto político y de gobierno; un proyecto conservador y otro que no lo es. Las figuras de Chacho y De la Rúa son las que encarnan estas formas contrapuestas de hacer y entender la política.
La teoría intenta dar una respuesta allí donde se instala la pregunta: ¿por qué en la Argentina se han degradado tanto las prácticas políticas hasta hacer de éstas un shopping?
Siempre las formas de financiamiento de la política se han basado en los aportes de la sociedad y del Estado; pero, ¿qué sucede cuando el sistema productivo se ve tan deteriorado como en el caso de la Argentina?
Se recurre a este tipo de prácticas: se inyecta dinero negro para financiar la política, debido a la precariedad del sistema productivo y a la insuficiencia de recursos del Estado, más aún cuando este último debe reducir sus gastos como consecuencia de las políticas de ajuste impuestas por los organismos financieros internacionales.




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