13 de noviembre 2000 - 00:00

Sospechoso elogio para Chacho por el portazo

La revista del Partido Intransigente aporta esta semana una curiosidad que es el elogio que hace de la renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia hecho desde una estructura partidaria que es modelo de lo que el propio jefe frepasista denomina "la vieja política". El sello que fundase Oscar Alende transitó por alianzas que fueron desde el duhaldismo más ortodoxo hasta el actual gobierno, al que ha poblado de funcionarios de todas las jerarquías. El argumento de los redactores del órgano intransigente "La Bisagra" es la oposición que creyeron ver en el portazo de Chacho al conservadurismo de Fernando de la Rúa. Esa diferencia ideológica, dicho sea de paso, no ha motivado que ningún intransigente con cargo o banca haya seguido a Chacho en la renuncia.

Aun a riesgo de que se cuestione nuestra «objetividad», no podemos dejar de incurrir en el exabrupto emocional de destacar la actitud del militante Chacho, que demostró con el ejemplo que la política encuentra su fundamento en la lucha por el bien común y en la defensa de las convicciones ideológicas que la motivan y no en la actitud mercantilista de ocupar cargos en el aparato del Estado a cualquier precio.

Es por eso que en la movilización popular que se realizó espontáneamente esa tarde frente el domicilio de Chacho, se mezclaron la bronca y la alegría y, final-mente, prevaleció la esperanza.


Trabajadores, amas de casa, jubilados, estudiantes, militantes políticos, votantes de la Alianza o no, sentían que debían estar allí para expresarle al dirigente honesto que no estaba solo, que éramos muchos los que compartíamos sus ideales y que la corporación no había vencido sino que, paradójicamente, éste sería el punto de inflexión a partir del cual los argentinos volveríamos a creer en la política como instrumento de transformación.


Dos modelos

No se dirimió aquí un problema entre dos personalidades antagónicas, como pretenden mostrarlo algunos medios dominados por el pensamiento neoliberal conservador. No se trata del choque de dos figuras en pugna por el protagonismo dentro de un gobierno de coalición.

En realidad los que colisionan son dos modelos diferentes de pensar un proyecto político y de gobierno; un proyecto conservador y otro que no lo es. Las figuras de Chacho y De la Rúa son las que encarnan estas formas contrapuestas de hacer y entender la política.


Interrogantes

Las preguntas que cabe hacerse son: ¿es el mercantilismo político una herencia del business menemista que subsiste solamente en el Senado? ¿Cuál fue --recorde-mos-el motivo de la disolución del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires? ¿No hubo en varias provincias problemas «fenicios» similares? Todo indica que lo que hoy está en el ojo de la tormenta es una reproducción más de lo ocurrido en otras instancias del Estado en los niveles provinciales, municipales, etcétera.

La teoría intenta dar una respuesta allí donde se instala la pregunta: ¿por qué en la Argentina se han degradado tanto las prácticas políticas hasta hacer de éstas un shopping?


Siempre las formas de financiamiento de la política se han basado en los aportes de la sociedad y del Estado; pero, ¿qué sucede cuando el sistema productivo se ve tan deteriorado como en el caso de la Argentina?


Se recurre a este tipo de prácticas: se inyecta dinero negro para financiar la política, debido a la precariedad del sistema productivo y a la insuficiencia de recursos del Estado, más aún cuando este último debe reducir sus gastos como consecuencia de las políticas de ajuste impuestas por los organismos financieros internacionales.

Dejá tu comentario

Te puede interesar