La normalidad del servicio de subterráneos quedo garantizada anoche cuando los delegados decidieron no apelar a medidas de fuerza. En esto tuvo una influencia decisiva los llamados que se realizaron desde el gobierno y la presión ejercida por la UTA.
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La medida de fuerza -que hubiera afectado al 1,5 millón de pasajeros que transporta la red de subtes diariamentehabría tenido como excusa el no haber sido convocados a una reunión que se celebró ayer en el Ministerio de Trabajo, y de la que participaron representantes de la empresa concesionaria Metrovías y de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio « oficial» de los trabajadores del subte, cuya conducción los delegados desconocen. El Cuerpo de Delegados, como se dijo ya hasta el hartazgo, está conformado por militantes de la izquierda trotskista (PST, MAS, Partido Obrero).
En el encuentro en la carteraque capitanea Carlos Tomada se decidió pasar a un cuarto intermedio hasta la semana que viene, con la única intención de sumar a la Secretaría de Transporte, que es el organismo con la llave para destrabar el conflicto. Sucede que, sea cual fuere la suma que se decida otorgar a los empleados del subte, los fondosdeberán salir de una ampliación del subsidio operativo que recibe Metrovías en compensación por el congelamiento tarifario que rige desde 2001.
Inaceptable
Los delegados, entonces, se agraviaron por partida doble: no fueron convidados a participar de la negociación y además consideraron « inaceptable» postergar hasta la semana próxima la resolución de cuánto será el suplemento no remunerativo para los trabajadores. Cabe recordar que la UTA y Metrovías ya tenían casi cerrado un acuerdo por el cual se pagarían entre $ 500 y $ 600 por única vez, cuando -a caballo de esta cifra- los delegados duplicaron la apuesta, exigieron un aguinaldo completo y llamaron al paro del martes pasado.
Si se hubiera producido el paro, Metrovías había decidido volver a tratar de hacer correr hoy 1.500 formaciones (contra las 3.000 habituales), siempre que los delegados no bajaran a las vías y bloquearan los trenes.
Lo que impidió que esto sucediera el martes fue la presencia de «militantes» de la UTA, que no lo permitieron.
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