17 de marzo 2005 - 00:00

SW: Bielsa quebró silencio del gobierno en el Congreso

Rodolfo Terragno
Rodolfo Terragno
Los esfuerzos del oficialista Miguel Pichetto no alcanzaron ayer para evitar la «miniinterpelación» a Rafael Bielsa en el Senado de la Nación. El canciller había acudido a la Comisión de Relaciones Exteriores para brindar un informe de su gestión, pero la presión de la oposición lo sumió en el affaire de las valijas de Southern Winds.

«El canciller vino aquí para hablar sobre la labor de su cartera y no del tema SW»,
mandoneó el rionegrino Pichetto buscando poner freno a la voracidad de los senadores de la oposición que fueron directo a la yugular del canciller.

«Usted no está aquí para ser vocero de Bielsa»,
le enrostró Gerardo Morales. El jujeño encabeza la «línea Panzer» del radicalismo desde que estalló el escándalo del «narcovuelo».

La relación del Parlamento con el gobierno es más que tensa por la decisión de la administración Kirchner de no dar explicaciones en el escándalo de las «narcovalijas». Se siente más en la Cámara de Diputados, donde la oposición presentó pedidos de interpelación al jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y al ministro de Interior, Aníbal Fernández, pero aún no consiguieron que el oficialismo habilitara la sesión especial para analizarlo.

• Sumario

Luego de varios minutos de reproches, un Bielsa calmo le puso fin al tironeo político. Con acento monocorde les dijo a los senadores que aguardaba los resultados de un sumario interno para determinar si hubo faltas administrativas de los diplomáticos en la demora en comunicar el episodio al gobierno.

«La instrucción tiene que determinar si existe obligación funcional de al menos una comunicación informal»,
aleccionó el canciller a sus oyentes.

Amén de la investigación interna, Bielsa consideró que el episodio reveló «una enorme cantidad de errores y permisividades» como consecuencia de la «triste historia de retroceso del Estado». De este modo, se refirió a la falta de controles en los aeropuertos y a las medidas que dispuso el gobierno «para que esto no vuelva a ocurrir».

En su exposición, Bielsa reconoció que se enteró por los diarios el domingo 13 de febrero del escándalo de las « narcovalijas», y señaló que al día siguiente se comunicó con el embajador en España, Carlos Bettini.

«Lo que hizo nuestro embajador a pedido mío fue gestionar ante la Guardia Civil una declaración que corroborase que no existió actuación que pusiese bajo sospecha a la embajada argentina en este affaire»,
detalló.

Fue en ese instante cuando reafirmó que en la Embajada de España se supo de la existencia de las valijas (por entonces con un contenido dudoso) con un rótulo que se presumía de carácter diplomático, semanas antes de que
Bettini se hiciera cargo de la representación.

Atacó entonces
Rodolfo Terragno. Interrogó y se interrogó cómo podía ser que nadie en el gobierno lo haya alertado del contrabando de drogas cuando ya estaba en conocimiento del Ministerio del Interior desde octubre. Bielsa admitió que el caso era «grave», pero pidió diferenciar «haber debido saber de saber».

«Nunca escuché la más mínima referencia hasta el domingo 13», aseguró el canciller y señaló, sobre la cadena de desconocimiento que se registró en el gobierno, que «lo hubiera debido saber el Presidente, no sólo el canciller».


En ese sentido, destacó la importancia del sumario interno que dispuso como jefe del Palacio San Martín. No es un detalle menor. En setiembre pasado, autoridades españolas comunicaron al funcionario de la embajada Jorge Amigo, habitual encargado de buscar el correo diplomático, sobre la existencia de las valijas en Barajas con el rótulo «Embajada argentina en España». Nadie las había retirado y había sospechas sobre su contenido.

Sobre este punto se detuvo para explicar que una valija de correo diplomático
«es un tubo, parecido al que contiene un telescopio. La Cancillería nunca envió como correo diplomático algo diferente de lo que estoy mencionando, como esas valijas con membrete de la embajada que aparecieron en Madrid con una tosca impresión de computadora que decían 'Embajada argentina en España', con la clarísima intención de que fueran identificados los bultos».

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