Dos negociaciones discretas se iniciaron el fin de semana pasado en el seno del peronismo para evitar una ruptura entre dos bloques, el menemismo y el duhaldismo, que aparecen dramáticamente enfrentados. En ambas tuvieron participación actores independientes, es decir, hombres que no están alineados automáticamente ni con Menem ni con Duhalde. Una de las tratativas la protagonizaron Rubén Marín y Jorge Matzkin, el sábado, en Santa Rosa. La otra la llevó adelante Ramón Puerta, quien se entrevistó con Eduardo Duhalde el jueves y con Eduardo Bauzá, por vía telefónica, el sábado. En todas las conversaciones aparecen los mismos problemas. No necesariamente las mismas soluciones, por lo que la continuación del minué está garantizada.
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Marín y Matzkin hablaron del congreso que se realizará hoy en Obras Sanitarias. El ministro del Interior le aseguró al gobernador que el gobierno juega limpio respecto del cronograma electoral, pero no se movió un paso de la preocupación principal de Marín: que Duhalde haya lanzado simultáneamente a las internas por la candidatura presidencial la pelea por la presidencia del partido.
Marín le admitió a Matzkin que ese desafío había desconcertado al menemismo. Bauzá argumentó en contra de la iniciativa delante de Puerta: «Son padrones distintos, lo hacen para confundir y empiojar». Sin embargo todos admiten que en la estrategia de Duhalde la convocatoria a las elecciones para presidente del partido es una carta clave. Le permite a él intervenir en los comicios personalmente y movilizar de ese modo al aparato bonaerense.
Justamente es el peronismo de la provincia de Buenos Aires una de las tres fichas que tiene Duhalde en su complejo ta-te-ti. Otra es la candidatura de José Manuel de la Sota y una más, la de Néstor Kirchner ¿Existe otra pieza en su composición? Están los que alientan todavía el lanzamiento de Carlos Reutemann pero el santafesino está bajo los efectos de una delicada infección gástrica y de los preparativos del congreso anterior, que lo tuvieron como semiprotagonista. Es posible que por un tiempo se mantenga alejado de la política nacional apelando a distintas verónicas. Otros piensan en el propio Puerta, uno de los dos vínculos entre el duhaldismo y las provincias «chicas» (el otro vínculo es la dependencia económica de esos distritos, que Duhalde sabe explotar de manera a veces inmisericorde).
Hoy por hoy, sin embargo, los recursos políticos que se le ofrecen al Presidente son aquellos tres y no hay demasiadas maneras de combinarlos.
Si se lo hipnotizara, Duhalde preferiría una fórmula De la Sota-Kirchner y reservarse para sí la presidencia del partido. Otra variante es la de congeniar a alguno de esos dos candidatos con un bonaerense. Tanto De la Sota como Kirchner pretenden que la compañía sea Chiche Duhalde. Más que como vice la quieren como rehén del apoyo de su marido, por usar una metáfora de esta época de los secuestros express. Es todo un riesgo el que toman esos candidatos con la aspiración: no es para estar tranquilo tener de vice a la mujer de Duhalde, sobre todo cuando la clase política se acostumbró a creer que el PJ bonaerense es proclive a aventuras de desestabilización ¿O descartan que en la mujer del Presidente no anide, secreta, una candidata a la primera magistratura?
• Gran apoyo
Dicen los duhaldistas que es mucho lo que está dispuesto a poner Duhalde detrás del candidato que elija con tal de cerrarle el camino a Menem. Volcaría el peso de su nombre en la provincia y, de ese modo, le daría al challenger del riojano una fortaleza inesperada ¿Está dispuesto Duhalde realmente a aportar esa dote? Tal vez sólo quiera quedarse con el partido mientras se resigna a que Menem gane la interna. Es lo que comenzará a negociarse en los próximos días, después del congreso de hoy (que se organizará a partir de las 12 en la Casa de Formosa).
Mientras tanto, Duhalde aplaca a su entorno diciéndole que en 15 días tendrá una fórmula y sigue jugando al ta-te-ti. Un colaborador inesperado apareció en el misionero Puerta: le propuso a él y a Bauzá que las elecciones internas se realicen en marzo, sea el 2 o el 9. Y que las generales se hagan en mayo, poco antes de que el gobierno deje la Casa Rosada ¿Es una estrategia para que Duhalde se quede más tiempo en el gobierno? Seguramente no: Puerta hará que en el congreso de hoy los misioneros mocionen a favor de que el bloque peronista active cuanto antes una ley que acepte la renuncia de Duhalde en las cámaras. El senador cree que la postergación lo favorece a él (inclusive si en un escenario muy hipotético se postula como candidato) y a los gobernadores. Si la opción es pelearse con Duhalde para pactar con Menem, el momento debe ser elegido lo más tarde posible.
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