8 de noviembre 2005 - 00:00

También Bush y Kirchner difieren en lo militar

Como fantasmas -en rigor, así son en algunos países de la región- se reunieron los jefes de 16 ejércitos americanos en el Regimiento de Patricios. Casi otra cumbre, como la de Mar del Plata, de la cual no se ocupó nadie y, además, con mínima información de lo que allí ocurrió. Y si al balneario feliz llegó el presidente George W. Bush, a esta inadvertida cumbre castrense no vino el comandante de la fuerza de los Estados Unidos: en su lugar llegó un general de dos estrellas -hay un centenar de ellos en el país del Norte-, el director de la Junta Interamericana de Defensa, Keith Huber. Era como si los militares norteamericanos ya imaginaban que lo de Mar del Plata no tendría final de concordia, quizás porque sabían que su propia reunión estaba conflictuada antes del inicio.

Y así fue, aunque no un calco de la marplatense. Desde el principio se intuían las diferencias, al menos para la visión de ciertos halcones que desconfían de una sociedad militar entre la Argentina y Venezuela. Se nutrían de esa idea por el viaje, hace varios meses, del general Roberto Bendini a Caracas y, lo más sintomático, la llegada anticipada a Buenos Aires del jefe del Ejército venezolano, Raúl Baduel, unos días antes a la realización de la cumbre en Patricios. Sean o no casuales esas reuniones, lo cierto es que en la cumbre coincidieron las Fuerzas Armadas de Hugo Chávez y Néstor Kirchner, obviamente críticas a sus colegas del Pentágono.

Las distancias se manifestaron a través de la negativa para tratar cuestiones vinculadas al terrorismo y, también, a los conflictos irresueltos de fronteras, como la diferencia marítima ahora reactivada entre Chile y Perú. Eran, claro, planteos de Washington. Por lo tanto, por falta de afinidad, el grupo de 16 comandantes -como sugiere la información oficial- se dedicó a «analizar y aprobar recomendaciones de manuales vinculados al mantenimiento de la paz y de ayuda en caso de desastres». También, «la realización futura de conferencias especializadas». Lo que se dice, una cumbre casi inútil, una pérdida de tiempo, al menos para el viaje de todos los jefes del Ejército de América.

• Votación

No hubo entendimiento entonces, como en Mar del Plata, para cuestiones más substanciales. Y se votó distinto. El Mercosur, en esta ocasión, no se pronunció en conjunto, ya que Paraguay se alineó con los Estados Unidos, Brasil eligió una posición equidistante y, por su lado, la Argentina se alió a Venezuela. Para algunos, esas diferencias no son graves, pero nadie ignora que el espíritu de los republicanos que gobiernan los EE.UU. vive -entre otras desconfianzas- con alguna inquietud el acuerdo nuclear entre Buenos Aires y Caracas. No recelan de la venta de ese riesgoso material para fines pacíficos, salvo que la estrecha vinculación de Chávez con Irán -basada tal vez en intereses petroleros- hace agitar ciertos ánimos.

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