19 de diciembre 2005 - 00:00

También el ARI entró al reparto

¿Para qué entregarse a discusiones sobre «espacios», votos, representaciones o necesidades de la Legislatura porteña, sobre fin de año? Con el generoso presupesto con que cuenta el cuerpo de representantes de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires para el ejercicio 2006 ($ 117 millones) no hay por qué pasar las fiestas a cara de perro entre los bloques. Más aún cuando ya tiene bastante una quincena de legisladores que se quedará sin vacacionar (al menos oficialmente) para juzgarlo a Aníbal Ibarra. Nada de eso, la solución para conformar a todos los bloques a la hora de títulos y honores ha sido la apertura del organigrama legislativo. Dicho de otro modo, se crearon cargos y a la medida de los nombrados. Uno de los casos es el que obedeció a la puja del bloque kirchnerista, cuando una porción de sus miembros -las denominadas «piezas negras»-, rebelde a los mandatos de Alberto Fernández, amenazó con estrenar la bancada partida en dos. A pocas horas del inicio de la primera sesión, el 10 de diciembre, con flamantes legisladores electos en octubre pasado, se calmó la crisis. No todo fue obra de un llamado del jefe de Gabinete; también hubo algunos premios para los díscolos. Por ejemplo, Helio Rebot aceptó ser vicepresidente de la Comisión de Justicia aunque le quitaran la de Asuntos Constitucionales, ganada por el ARI para Enrique Olivera.

Los aristas se conformaron dejando ese rimbombante cargo en manos del kirchnerista Miguel Talento -otro «pieza negra»-, pero como recompensa por esa resignación el ARI, además de la presidencia de Constitucionales, tiene a cargo la vicepresidencia tercera de la Legislatura que ocupa Alejandro Rabinovich, pero también una secretaría, entre otros puestos. Sin embargo, el reparto no conformaba a los kirchneristas díscolos, que cuentan en el grupo con Elvio Vitali, ex titular de la Biblioteca Nacional y librero con licencia. No fue posible entregarle a Vitali la comisión que pretendía, por supuesto la de Cultura y Comunicación Social, que tiene a cargo el socialista Norberto La Porta. Pero rápidamente se resolvió la cuestión: desdoblar esa comisión. De ese modo se creó la comisión número 23 para que los 60 diputados queden conformes y especialmente Vitali, quien será presidente de Comunicación Social. Eso no es todo. Ha ingresado en el bloque ARI la radical Teresita Anchorena, sobre quien han considerado tiene igual plafón que Vitali para aspirar a sentarse en el sillón de Cultura.

La Porta
volvió, entonces, a ser generoso y dejó que se creara otra comisión, pero no permanente, referida a la preservación del patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Agotadas las comisiones, la otra variante fue crear subsecretarías que a su vez generan cargos de directores (aún no nombrados). Se dio paso así a la Subsecretaría de «Modernización Parlamentaria» y a la Subsecretaría de «Relaciones Institucionales» que tendrán a su cargo una el ARI y otra el kirchnerismo, que pelean cuerpo a cuerpo por la ocupación de puestos ya que los seguidores de Elisa Carrió obtuvieron más votos en la elección pasada y más legisladores, pero el kirchnerismo, como los superaba antes, ya que se renovó solo la mitad de la cámara, tiene actualmente 14 diputados contra 10 del ARI. Habría, de todos modos, dos subsecretarías más con títulos por definir. Si de creatividad se habla, la bancada aliada al macrismo, Juntos por Buenos Aires, que reúne a peronistas y afines, es la que más derrochó, generando el cargo de «coordinadora de bloque, para que lo ocupe Fernanda Ferrero, quien ha terminado su mandato y emigró de las butacas de Recrear, el partido de Ricardo López Murphy. Así, Ferrero «coordinará» la bancada que preside Diego Santilli. Todo, claro, con remuneraciones acordes.

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