De ese grupo, Salvo Alberto Kohan, nadie se animó a romper el tono monocolor. El ex secretario general de la Presidencia dio la única opinión contraria en esa mesa.
Cerca de las 22, todos dejaron el hotel con la impresión de que no había retorno. Era una cuestión de horas la oficialización. Se juramentaron, eso sí, mantener en secreto el tema, con la premisa de que recién hoy sería el día del anuncio.
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