25 de mayo 2007 - 00:00

Tedeum de alto riesgo ante obispo conservador

Se alejó Néstor Kirchner de la Capital Federal para el tradicional tedeum del 25 de Mayo, al igual que en 2005. Las filosas homilías de Jorge Bergoglio, quien desde Brasil alertó sobre el «escándalo de la pobreza» que afecta a la Argentina, impulsaron a la Casa Rosada a invocar la excusa del federalismo para mudarse de templo en los festejos patrios. Pero el remedio será peor que la enfermedad: la ceremonia religiosa estará a cargo del ultraconservador obispo de San Rafael, Eduardo María Taussig.

El gobierno especulaba con que el arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, un monseñor dialoguista y poco afín a la cúpula del Episcopado, encabezara el tedeum. Pero de viaje en Brasil, junto con una delegación episcopal que asiste a la conferencia general del CELAM, Arancibia no podrá bendecir a Kirchner ni a su esposa.

Arancibia comandaba la progresista Pastoral Social de Mar del Plata, pero fue designado por el Vaticano al frente del arzobispado de Santa Fe luego de la renuncia de Edgado Storni, acusado de haber cometido abusos sexuales.

  • Peligro

  • La cúpula de la Conferencia Episcopal se sintió molesta, ya que su nombramiento fue interpretado como un acto unilateral de San Pedro no consultar a los caciques locales. Su perfil dialoguista y la falta de confianza de los jefes de la Iglesia Católica convertían entonces a Arancibia en un candidato confiable para que Kirchner se arrodillara ante él. Pero la ausencia por viaje de Arancibia expondrá al Presidente a una dura homilía de Taussig.

    Antiabortista, conservador y confrontativo, el obispo de San Rafael podría aguarle la fiesta mendocina a Kirchner justo en el cuarto aniversario de su llegada al poder.

    Previsor, el Presidente sorprendió ayer en una radio al explicar que el traslado del tedeum apuntaba a «federalizar» la fiesta patria, pero negó que se debiese a diferencias con el arzobispo porteño.

    «El 25 de Mayo tiene que ser celebrado en distintos lugares», dijo Kirchner, quien aseveró que tiene «las puertas abiertas y el corazón abierto» a Bergoglio, con quien no se reúne hace más de dos años. Si bien admitió que puede tener posiciones diferentes con el primado nacional, el jefe de Estado aseguró que «respeta» su posición y habla «con muchísimos obispos en forma permanente». «Respetamos absolutamente su pensamiento, podemos estar de acuerdo o tener diversidad», indicó Kirchner en declaraciones radiales.

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