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Este es el primer diagnóstico que surgió de las reuniones de ayer entre los jefes de las fuerzas de seguridad que dependen de Nación y funcionarios de la Secretaría de Seguridad Interior de la Nación. Informate más
Desde ya que nadie asume con nombre y apellido esa presunción que refleja, además, la actitud de parte del gobierno ante el nombramiento de • No es cierto, como afirmaron algunos medios, que los cartuchos de postas de plomo sean rojos y los de goma de color celeste.
• La serie de fotografías que se conoce no es nada al lado de todas las que se conocerán en el sumario. Hay centenares de fotografías sacadas por periodistas y también por las fuerzas de seguridad, además de los videos profesionales y de aficionados. Ninguno de esos testimonios, se escuchó ayer, incrimina al comisario Alfredo Frachiotti en la muerte de Darío Santillán; sí aparece más comprometido un suboficial que cumpliría tareas como chofer de un móvil policial.
• Se confirma la percepción del gobierno de que no es posible identificar a los piqueteros que encabezaron la primera columna en Avellaneda. Eso ha sumido al propio Duhalde en otra depresión anímica; nadie le sabe decir quiénes son los activistas del puente. Sólo le responden que «no son gente nuestra» y le identifican procedencia, la zona del Gran La Plata, Los Hornos, Berisso, Ensenada. Esas zonas, sabe Duhalde, mezclan el lumpen con una militancia muy ideologizada en contra de él. Son un mix de veteranos mansos de ERP o Montoneros que se entusiasman con los cacerolazos que los llaman, 20 años más tarde, a la plaza, con jóvenes que tienen una versión novelesca de los '70. Un padrón parecido al que hace 10 años asaltó La Tablada y con el mismo disparador, las advertencias de periodistas intoxicados e intoxicadores. Esta vez D'Elía dice que un periodista lo asustó con el anuncio de que habría sangre en el puente porque se lo había dicho un juez que lo había escuchado de un policía que lo custodia. En La Tablada los asaltantes del cuartel se justificaron porque les había pasado el dato un empleado de una consultora periodística ligada a Bunge y Born que decía que venía un golpe carapintada que ellos intentaron abortar. Con ese cuadro a los funcionarios de Duhalde -un hombre que hasta dialogó con los asesinos de José Luis Cabezas-acercarse una negociación con algún delegado de los enmascarados del puente Pueyrredón.
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