18 de octubre 2001 - 00:00

Temor por el arsenal de la URSS

Moscú (EFE, El Mundo) --Las casi 3.000 toneladas de esporas de ántrax almacenadas bajo tierra, un enorme arsenal legado de la ex URSS, podrían caer en manos de terroristas y provocar una tragedia de incalculables proporciones.

Alexei Yablokov
, director del Centro de Política Ecológica rusa, dijo que tras la desintegración de la URSS «se perdió el control sobre los laboratorios de bacterias» de Kazajstán y Uzbekistán. «Sería posible que de algunas de esas repúblicas en Asia central salieran» esporas de ántrax, afirmó Yablokov.

Desde 1972 hasta 1992, la URSS desarrolló hasta 52 patógenos, en especial varias variedades de bacillus anthracis que se mezclaron en mortíferos «cócteles» de armas bacteriológicas, según se reveló tras el colapso soviético.

Ken Alibek
, subdirector del siniestro consorcio Biopreparat, que se encargó de fabricar esas armas en 40 laboratorios con 60.000 trabajadores, divulgó el atroz alcance del programa tras exiliarse a EE.UU. en 1992. Entre los muchos datos que aportó al espionaje norteamericano, en audiencias en el Congreso, en la prensa y en su libro «Biohazard», narró cómo todavía en 1988 se le ordenó fabricar en dos semanas más de 8.000 kilos de esporas del polvo rosáceo de ántrax.

Misiles

Alibek denunció al cambiar de bando que el ántrax era para armar al menos 20 misiles balísticos intercontinentales, cada uno de ellos con diez ojivas y capaces de alcanzar 9.000 kilómetros. «Un simple misil SS-18 podía aniquilar a toda la población de una ciudad como Nueva York», aseguró.

Pero estos antecedentes pasaron inadvertidos estos días ante el brote de ántrax, y sólo hubo algunos recuerdos del 2 de abril de 1979, cuando por negligencia al no colocar un filtro en uno de esos laboratorios se produjo un grave accidente, que provocó hasta 500 muertes en los alrededores de Sverdlovsk, ahora llamada Yekaterimburgo.

Científicos occidentales han advertido desde hace años que muchos especialistas soviéticos altamente calificados quedaron en la calle y algunos de ellos fueron contratados en países como Irak y podrían haber sido «comprados» por terroristas.

Por otra parte, el experto Yablokov denunció hace tres años el robo de hasta 84 «maletines nucleares» o bombas atómicas de bolsillo. Pero se mostró prudente ante la versión israelí de que Osama bin Laden podría poseer 12 de ellos. «Es verdad, suponemos que en 1991 se ro-baron algunos» de los 132 maletines nucleares portátiles fabricados, pero «cada seis o siete años habría que renovar su carga para que no caduquen», dijo.

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