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Esta iniciativa fue discutida hasta anoche por al menos tres de los cinco candidatos que se postularon en la interna. Tanto ellos como los demás dirigentes que analizaron la propuesta coinciden en que todos podrían adoptarla menos José Manuel de la Sota: él no querrá abandonar la estructura del PJ y seguirá adelante hacia marzo acompañado por el aparato duhaldista. Precisamente en esto radica el problema.
La idea de abandonar el formato institucional del peronismo obedece, según se discutió hasta anoche, a que son cada vez menos los caciques que consideran posible la realización de una interna equilibrada, limpia. Varios candidatos suponen que Duhalde volcará todo el peso del Estado en favor de De la Sota y que, movilizando recursos públicos y una legión de beneficiarios de los planes sociales del gobierno, lo impondrá en la competencia abierta del 24 de noviembre. A partir de esa premisa, se preguntan: ¿para qué convalidar la maniobra ofreciéndole resistencia? ¿No sería mejor dejar a De la Sota como el candidato formal de una estructura desmovilizada?
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