Traspié para Kirchner
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• Elegir a Juárez cerraba perfecto porque había sido un aliado de Kirchner en la elección presidencial, algo que exhibía dos mensajes: 1) se atacaba a alguien que era amigo, casi un gesto altruista de autoflagelación; 2) se castigaba a alguien que lo había hecho perder la elección presidencial en ese distrito frente a Carlos Menem, una señal que obligaba al éxito a quienes se quisieran anotar como aliados de la nueva administración. El modelo de nuevo Estado imaginado por el kirchnerismo también estaba recortado con el molde de la transversalidad: armar desde el gobierno en una provincia de tradición peronista un Frente Cívico con radicales, peronistas disidentes y un sector de la izquierda local. Algo como lo que habían hecho los Castillo en Catamarca para terminar de derribar al saadismo. El triunfo en Misiones en 2003 de Carlos Rovira al frente de un partido Renovador basado sobre fracciones del peronismo disidente del PJ de Ramón Puerta y con aliados del radicalismo proporcionaban un antecedente más cercano.
• Este nuevo esquema de un Lanusse sin reforma constitucional precipitó las elecciones, casi un plan de fuga. Ya en el tramo final los apoyos de Casa de Gobierno se materializaron con aporte de fiscales, medios económicos y participación de funcionarios en actos de campaña.. Salvo Kirchner y Roberto Lavagna fueron todos a buscarle votos a Figueroa. Hoy se dirá que un sector del electorado de Santiago expresó en el voto a Zamora su rechazo a la intervención.
• Este resultado, por más que ahora el gobierno busque entornarlo a Zamora -un hombre de prolija administración en la intendencia de Santiago pero que está aislado del radicalismo tradicional de su provincia-, revela un traspié de Kirchner, un presidente con dificultades para construir fuera de la baldosa donde está parado. Lo que hace parece servirle para seguir en su oficina y revestirse de luces de poder no hace pie en iniciativas políticas: no ha aumentado su espacio político, la transversalidad es un sueño perdido y ya le están anotando que bajo su presidencia el peronismo perdió un distrito en manos del radicalismo, un partido que muchos creen tiene existencia virtual pero que cogobierna ya en Misiones y ahora manejará Santiago. Kirchner podrá decir que terminó con Juárez -uno de los adversarios más viejos y persistentes de Carlos Menem-Duhalde, desde Las Casuarinas, anota que el método que imaginó el Presidente para arrinconarlo ha vuelto a fracasar y que él tiene una segunda oportunidad sobre la Tierra.




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