12 de julio 2004 - 00:00

Tucumán, espejo de lo que preocupa a gobernadores

José M. de la Sota, José Alperovich y Jorge Sobisch
José M. de la Sota, José Alperovich y Jorge Sobisch
Los incidentes del viernes en San Miguel de Tucumán decantaron, durante todo el fin de semana, sobre los gobernadores. Desde diferentes puntos del país, varios mandatarios vieron materializado uno de sus peores temores: que la guerra entre sectores piqueteros se extienda al interior del país.

Lo del viernes fue sintomático: la violencia del reclamo callejero viajó desde la Capital Federal y el conurbano bonaerense hasta la ciudad de Tucumán el mismo día en que Néstor Kirchner, como si hubiera reservado asiento en el Tango 01.

De hecho, los violentos episodios que se dieron cita el Día de la Independencia en buena parte fueron originados, según coinciden, por lo bajo, muchos gobernadores, por el propio Presidente. A saber:

. La leña que echó al fuego de la interna piquetera favoreciendo a Luis D'Elía como aliado político y aun, a juzgar por los dichos del diputado provincial, como fuerza de choque.

. El aumento salarial de $ 150 que otorgó a los estatales nacionales, lo que encendió el celo de los colegas provinciales que también quieren una mejora de sueldos y mantienen sitiadas a las gobernaciones con paros y movilizaciones.

• Estallido

Todo ese caldo de cultivo estalló el viernes en Tucumán: los piqueteros ejercitaron su músculo de fuerza de choque, y los estatales llegaron al oído de Kirchner arruinándole la fiesta del 9 de Julio, aunque dijeran que la movida era contra el gobernador tucumano, José Alperovich.

Ahora el
espejo tucumano es temido en cada una de las Casas de Gobierno del país, aun en aquellas donde la hegemonía kirchnerista es inquebrantable, sobre todo en medio de las giras que el Presidente suele realizar por distintos distritos.

Ahora, además de sentirse halagados por los proyectos de obra pública que va anunciando Kirchner, deberán preocuparse seriamente por la seguridad de los actos.

Bien saben que hoy por hoy la protesta viaja rápidamente como en el caso de
Raúl Castells, quien va de pago en pago consiguiendo, como en Corrientes, a cambio de cesar el ruido, sumas de dinero para su causa.

En rigor, los gobernadores ya advirtieron tiempo atrás los signos de la escalada de violencia. Entre ellos, el cordobés
José Manuel de la Sota y el neuquino Jorge Sobisch, quienes criticaron el accionar piquetero.

Sobre todo se lamentaba Sobisch que
el fenómeno de los piquetes se originó en la década pasada en su provincia, una cuestión que daba por terminada en su distrito, y que ahora atisba una amenaza desde Buenos Aires.

El festejo central de la
plaza Independencia, donde había sido montado el viernes un palco para que hablara Kirchner, debió ser suspendido a raíz de incidentes y enfrentamientos producidos entre grupos piqueteros y sectores del oficialismo provincial.

Los disturbios estallaron mientras el Presidente y el gobernador Alperovich participaban del Tedéum en la Catedral tucumana, que duró cerca de 40 minutos.

En las inmediaciones del palacio gubernamental tucumano, comenzaron los empujones entre manifestantes de la
CCC y del Polo Obrero, y la gente movilizada por el propio oficialismo.

Los primeros incidentes habían ocurrido temprano cuando las columnas de la denominada Marcha a Pata y Pulmón, que había salido el miércoles del interior, intentaron acercarse al centro de la ciudad, que amaneció fuertemente custodiada por un gran número de policías. Apenas llegó la comitiva oficial, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, recibió a un grupode dirigentes representantes de desempleados y de empleados públicos provinciales (ambos sectores reclaman 350 pesos de sueldo básico y de ayuda, respectivamente) y escuchó sus demandas.

Entre otros, el ministro se reunió en el aeropuerto Benjamín Matienzo con el dirigente estatal
Martín Rodríguez (ATE), a quien el gobierno provincial acusa ahora de haber pedido una presunta coima a cambio de frenar los incidentes.

Cuando los manifestantes de la CCC lograron ingresar en el paseo público e intentaron acercarse al palco montado en las escalinatas de la Casa de Gobierno se generaron los mayores incidentes, dado que también intentaron copar el lugar los convocados por el coordinador de Municipios y Comunas, Sergio Mansilla.

Los manifestantes de uno y otro sector pronto comenzaron a arrojarse recíprocamente piedras, palos y, para defenderse, usaron las pancartas que habían llevado.

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