Tucumán, espejo de lo que preocupa a gobernadores
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Los gobernadores blindan las reformas de Milei pero crece la preocupación por el deterioro en las provincias
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La CGT advirtió sobre una "crisis casi terminal" en las obras sociales
José M. de la Sota, José Alperovich y Jorge Sobisch
• Estallido
Ahora el espejo tucumano es temido en cada una de las Casas de Gobierno del país, aun en aquellas donde la hegemonía kirchnerista es inquebrantable, sobre todo en medio de las giras que el Presidente suele realizar por distintos distritos.
Ahora, además de sentirse halagados por los proyectos de obra pública que va anunciando Kirchner, deberán preocuparse seriamente por la seguridad de los actos.
Bien saben que hoy por hoy la protesta viaja rápidamente como en el caso de Raúl Castells, quien va de pago en pago consiguiendo, como en Corrientes, a cambio de cesar el ruido, sumas de dinero para su causa.
En rigor, los gobernadores ya advirtieron tiempo atrás los signos de la escalada de violencia. Entre ellos, el cordobés José Manuel de la Sota y el neuquino Jorge Sobisch, quienes criticaron el accionar piquetero.
Sobre todo se lamentaba Sobisch que el fenómeno de los piquetes se originó en la década pasada en su provincia, una cuestión que daba por terminada en su distrito, y que ahora atisba una amenaza desde Buenos Aires.
El festejo central de la plaza Independencia, donde había sido montado el viernes un palco para que hablara Kirchner, debió ser suspendido a raíz de incidentes y enfrentamientos producidos entre grupos piqueteros y sectores del oficialismo provincial.
Los disturbios estallaron mientras el Presidente y el gobernador Alperovich participaban del Tedéum en la Catedral tucumana, que duró cerca de 40 minutos.
En las inmediaciones del palacio gubernamental tucumano, comenzaron los empujones entre manifestantes de la CCC y del Polo Obrero, y la gente movilizada por el propio oficialismo.
Los primeros incidentes habían ocurrido temprano cuando las columnas de la denominada Marcha a Pata y Pulmón, que había salido el miércoles del interior, intentaron acercarse al centro de la ciudad, que amaneció fuertemente custodiada por un gran número de policías. Apenas llegó la comitiva oficial, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, recibió a un grupode dirigentes representantes de desempleados y de empleados públicos provinciales (ambos sectores reclaman 350 pesos de sueldo básico y de ayuda, respectivamente) y escuchó sus demandas.
Entre otros, el ministro se reunió en el aeropuerto Benjamín Matienzo con el dirigente estatal Martín Rodríguez (ATE), a quien el gobierno provincial acusa ahora de haber pedido una presunta coima a cambio de frenar los incidentes.
Cuando los manifestantes de la CCC lograron ingresar en el paseo público e intentaron acercarse al palco montado en las escalinatas de la Casa de Gobierno se generaron los mayores incidentes, dado que también intentaron copar el lugar los convocados por el coordinador de Municipios y Comunas, Sergio Mansilla.
Los manifestantes de uno y otro sector pronto comenzaron a arrojarse recíprocamente piedras, palos y, para defenderse, usaron las pancartas que habían llevado.



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