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17 de julio 2006 - 00:00

UBA: sin Policía, otro intento hoy para elegir a nuevo rector

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Con incidentes, en mayo fracasó la elección de Alterini, que luego desistió de ser candidato. Hoy, nueva convocatoria con el Colegio Nacional tomado por estudiantes.
Sin certezas. En ese clima, la UBA ingresará hoy en el quinto intento por elegir rector, luego de una sucesión de asambleas frustradas, la renuncia de un candidato -Atilio Alterini- y la votación, controvertida y a las apuradas, del actual vicerrector, Aníbal Franco.

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Es tal la incertidumbre que no hay seguridad siquiera de que se sesione. La duda persistía porque el gobierno no enviará Policía para garantizar la votación (ver vinculada), mientras el bloque estudiantil decidió «copar» el Nacional de Buenos Aires, lugar de la asamblea.

En paralelo, los grupos en pulseada negociaban, contra reloj, los votos necesarios para imponer su candidato. De un lado, Alberto Boveris (Farmacia), por el sector mayoritario; del otro, Alfredo Buzzi (Medicina), al que sostiene un bloque ideológicamente multicolor.

  • Escenarios

  • Anoche, en cuanto a los posicionamientos, se planteaban varios escenarios posibles, según la cifra de avales que sumaba cada sector y, sobre todo, a partir de cómo -a pesar de ser una tropa minoritaria- influye en el desenlace la posición de la izquierda estudiantil. Veamos:

  • Anoche, ambos grupos admitían que Boveris es quien mayor número de votos acumula. Desde ese sector, hablaban de 121 mientras el núcleo opositor que empuja a Buzzi le atribuía unos «106 o 107 votos a favor». Si la cifra real fuese la que se atribuyen quienes respaldana Boveris -que antes apoyaron a Alterini y entre quienes se encuentra el actual vicerrector, Franco-, el decano de Farmacia (que fue rector interino durante un breve lapso) podría resultar electo hoy.

    Detrás de Boveris se alinea un mix de radicales y peronistas encarnados por los decanos de Derecho, Económicas, Farmacia, Veterinaria, Odontología, Ingeniería y Psicología.

  • Buzzi, en cambio, decía contar con 100 votos, pero especulabacon un as en la manga: que lo apoyen los 28 consejeros de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), controlada por una alianza tripartita del Partido Obrero, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el CEPA. Si Buzzi lograra apilar esos respaldos, obtendría el número suficiente para ser electo. Ese era el escenario que planteaba anoche uno de los decanos díscolos para animar la expectativa de que Buzzi podría ser electo. Cuenta Buzzi con la adhesión de los decanos de Sociales, Exactas, Arquitectura y Filosofía, que antes promovieron a Alberto Kornblithtt, que el viernes declinó su postulación para despejar el camino de Buzzi.

  • Pero el plan del club de los críticos que apoya a Buzzi -quien anteriormente integraba el equipo de Alterini- anoche flaqueaba: el bloque estudiantil tiene tres vertientes, una de las cuales se resiste a facilitar la elección del decano de Medicina a quien emparentan con Boveris y lo que definen como «alterinismo». El PO fue el que amenazó con tomar la sede del Nacional de Buenos Aires para impedir la asamblea; luego se acordó con los demás bloques estudiantiles tomar el edificio, pero para «garantizar que la asamblea» sea pública, explicó anoche María Damasseno, copresidenta de la FUBA por el MST. Esta postura la sostiene el PO a diferencia de las otras expresiones de la izquierda universitaria, CEPA y el MST, más proclives a acompañar la designación de Buzzi aunque previa negociación de un pliego de condiciones. Anoche seguían las charlas para intentar desanudar ese intríngulis.

  • En el proceso se derrumbó la maniobra del gobierno (o de sectores del gobierno) para colocar a un dirigente cercano en la cima de la UBA, luego de que Alberto Fernández defendió -más allá de lo que recomendaba la Casa Rosada- la postulación de Alterini.

    Cuando el Consejo Superior proclamó a Aníbal Franco, que hasta integró el grupo Calafate que Néstor Kirchner motorizó a fines de los 90, floreció la alternativa de sentar en la butaca mayor a un kirchnerista. En medio de esa ficción, Franco gritó su pretensión de ser rector pero no le alcanzó: la UCR impuso su criterio y se volcó a Boveris, a quien Franco terminó respaldando.
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