21 de septiembre 2007 - 00:00

UCR expulsa a Cobos de por vida. Sólo falta que lo echen del país

El mendocino Julio Cobos fue expulsado ayer de la Unión Cívica Radical e inhabilitado de por vida para ejercer o presentarse como candidato a algún cargo por ese partido. La decisión cayó como una sorpresa, inclusive dentro del radicalismo, ya que el Tribunal de Etica que tenía en estudio el caso de Cobos desde hace dos meses, después que cerró la concertación con Néstor Kirchner y luego cuando integró la fórmula presidencial junto a Cristina, ni siquiera pidió instrucciones a Gerardo Morales, presidente partidario, antes de decidir la expulsión.

De hecho, Morales se enteró casi al mismo tiempo que los medios, cuando lo llamó Hipólito Solari Yrigoyen, presidente de ese cuerpo de conducta partidaria, para notificarle la sentencia. Se sabe que el radicalismo es puntilloso con sus procedimientos internos, pero muchos dirigentes se lamentaban ayer de haber tomado ese decisión cuando estratégicamente le hubiera convenido al partido mantener la amenaza sobre Cobos durante toda la campaña. La expulsión frustra, además, la intención de muchos radicales que se acercaron a Kirchner para estas elecciones para volver luego al partido, de acuerdo a cómo funcione la futura administración nacional, con el botín político.

En el fallo que decreta la expulsión e inhabilitación de por vida a Cobos se sostiene que «un afiliado de la UCR, que mantiene vigente su afiliación por propia decisión, ha aceptado ser candidato a la segunda candidatura en importancia que tiene el país, como es la de la vicepresidencia de la Nación, por una fuerza política diferente y enfrentadas entre sí como pueden estarlo dentro de la ley la oposición del oficialismo».

Con el tono doctoral que impone el radicalismo a esos actos, como cuando celebra la convención nacional como si fuera una reunión de la Asamblea Legislativa en el Congreso, los jueces de ética, Solari Yrigoyen, Elva Roulet y Rodolfo Parente, fallaron: «La candidatura proclamada del citado como integrante de una fórmula que enfrentará a la de la UCR en las elecciones del 28 de octubre de 2007 es incompatible además con el sistema democrático basado en la coexistencia y diferenciación de mayorías y minorías».

  • Suspendido

  • Cobos ya había sido suspendido del partido el pasado 7 de agosto, al igual que el gobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora, también radical K. Pero la decisión de ayer profundiza la sanción al ordenar «separarlo» de las filas de la UCR «expurgándolo de sus registros de afiliados por su inconducta y falta de ética» y, cual tribunal penal al aplicar la máxima sanción que permite el Código, fijó como medida accesoria la «inhabilitación de por vida para ocupar funciones o candidaturas de cualquier índole en nombre de la Unión Cívica Radical».

    La reacción del radicalismo K fue inmediata, aunque no fue Cobos quien más atacó al Comité Nacional del radicalismo: «Lamento la decisión tomada por el Tribunal Nacional de Etica de la Unión Cívica Radical que resolvió expulsarme como afiliado del partido, pero no me arrepiento del camino que he elegido y que es acompañado por muchos hombres y mujeres del radicalismo. Tal vez éste sea el precio que tengo que pagar por la construcción de una alternativa política nueva en el país», dijo.

    «La actual dirigencia del Comité Nacional eligió el camino de las intervenciones a las provincias, la suspensión de las elecciones internas y el aumento de las sanciones como sistema de control interno; en lugar del debate, la participación enriquecedora de los procesos internos, el respeto y la tolerancia por las decisiones de cada distrito», terminó Cobos.

    Pero el gobernador rionegrino Miguel Saiz, recién reelecto en su provincia en unos comicios donde peleó con el kirchnerista Miguel Pichetto, fue mucho más duro con la UCR: «Una vez más, esta conducción de opereta que dice ser el Comité Nacional de la UCR, ha tomado una decisión más digna de Torquemada y sus inquisidores que la de un partido que desea recuperar la grandeza y la vocación de poder».

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