Néstor Kirchner y Daniel Scioli se mostraron ayer en la Casa Rosada junto al gobernador radical Julio Cobos, luego de la intervención del radicalismo mendocino que apoya la concertación que impulsa el Presidente.
La Casa Rosada salió ayer a contener al gobernador mendocino, Julio Cobos, principal referente radical de la concertación «plural» que impulsa Néstor Kirchner. Tras la intervención del radicalismo de Mendoza, jugada que privará al mandatario provincial del sello UCR en su coqueteo con el oficialismo, el presidente recibió a Cobos -junto con los gobernadores de San Juan, José Luis Gioja, y de La Rioja, Angel Maza- para firmar un convenio que destinará recursos financieros al sector viñatero regional (ver vinculada). Ya Alberto Fernández, principal arquitecto de la concertación, había llamado por teléfono a Cobos el mismo martes cuando se decretó la intervención de la UCR mendocina. El oficialismo sabe que en 2007, y tras el éxito del frente opositor liderado por el obispo emérito Joaquín Piña en Misiones, necesitará más que nunca un escudo político «plural», como suele definir Kirchner su relación con el ala díscola del radicalismo.
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Cobos aprovechó ayer para criticar a la cúpula de la UCR, comandada por el también mendocino Roberto Iglesias, y aseguró que el partido en su provincia está «como la mona» por la orden de intervención que dio el comité nacional. Advirtió que desde la conducción nacional de la UCR « están ofreciendo la dignidad partidaria como si fuese una licitación pública y no hay oferentes».
Cobos sostuvo que «hay una falta de respeto a la institucionalidad» y calificó la intervención del partido en su distrito de «antidemocrática y autoritaria». Para Cobos, el presidente del comité nacional de la UCR «quiere ser gobernador, pero como sabe que en un proceso interno no lo puede hacer, designa a un amigo suyo, Armando Camerucci, para que decida quién es el candidato a gobernador y quiénes los posibles intendentes».
Crítica
En lo que respecta a la intervención que impuso el comité sobre la UCR de la provincia que gobierna por «desacato» e «inconductas reiteradas», Cobos declaró que «desde la conducción nacional no dan el ejemplo para nada con este tipo de medidas». Y criticó a la dirigencia del partido por «coquetear» con otros espacios políticos, como con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, para enfrentar la pelea electoral de 2007 desde la oposición.
Tras el acto con Kirchner en la Casa Rosada, el gobernador radical reiteró su intención de «acompañar al gobierno nacional y sugerirle al Presidente los cambios que considere oportunos».
El radicalismo kirchnerista de Mendoza resolvió desafiar este domingo a la intervención y realizar de facto el congreso partidario que rechazará el perfil opositor adoptado por el máximo órgano partidario, la convención nacional de Rosario. Así lo confirmaron el propio Cobos y su vice, Juan Carlos Jaliff, quienes aseguraron que «el congreso se reunirá igual» el domingo e incluso pronosticaron que congregará «a más de la mitad» de los 252 representantes del cuerpo, que quedó intervenido al igual que el comité provincial, el tribunal de disciplina y la junta electoral. Además, el cobismo apeló ayer la intervención ante un juez federal, según confirmó a este diario el diputado mendocino Alfredo Cornejo.
«El presidente Néstor Kirchner eligió a Cobos como cabeza de un proyecto de concertación que va más allá de políticas públicas y que apunta a una alianza electoral para destruir al radicalismo», disparó ayer el interventor Camerucci, quien explicó que el Congreso que realizará Cobos no tiene ningún valor legal ni partidario.
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