19 de octubre 2001 - 00:00

Un mal grave, pero tratable

Hasta hace pocos días atrás, la mayoría de la población mundial desconocía todo acerca del ántrax. Pero la noticia de ayer que involucra a nuestro país obliga a repasar sus principales características. En las siguientes 12 preguntas y respuestas se intenta proporcionar la información básica sobre lo que cada uno tiene que saber sobre el ántrax.

¿Qué es el ántrax?


El ántrax, también llamado carbunco, es una infección bacteriana de tipo agudo producida por Bacillus anthracis, un bacilo grampositivo aerobio con capacidad para producir esporas (forma latente resistente al medio ambiente). Afecta a los animales, fundamentalmente a los herbívoros, que suelen adquirir la enfermedad cuando pastan en suelos contaminados.

¿Afecta al ser humano?


En teoría, rara vez afecta al hombre gracias al desarrollo de los programas de vacunación animal y de las medidas higiénicas de las granjas. No obstante, la bacteria sí tiene potencial para enfermar a las personas.

¿Cómo se transmite?


Existen tres variedades de la enfermedad, que se transmiten de manera diferente. El ántrax cutáneo se produce por contacto con animales infectados. El de tipo gastrointestinal ocurre al comer carne mal cocinada de reses enfermas. El ántrax pulmonar está provocado por la inhalación de esporas de la bacteria.

¿Cuáles son los síntomas?


Suelen aparecer tras un período de incubación de una semana o más. En el ántrax cutáneo, aparece un bulto en la piel similar al de la picadura de un insecto. En un par de días se transforma en una vesícula y, luego, en una úlcera indolora con un área central de color negro de tejido necrosado (muerto). En ocasiones, los ganglios linfáticos de las zonas cercanas pueden resultar afectados. En el caso del ántrax gastrointestinal, los síntomas son náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal y pérdida de apetito. Con el ántrax pulmonar, los síntomas son parecidos a los de la gripe. Pero luego, se traduce en una dificultad respiratoria, hemorragias internas, edema pulmonar y, en último término, fracaso multiorgánico y muerte.

¿Qué tasa de muerte provoca?


El tratamiento precoz reduce considerablemente la mortalidad de la infección. Si la terapia se retrasa o no llega, 20% de los afectados por ántrax cutáneo fallece. Ocurre lo mismo con entre 25% y 60% de los pacientes con la variedad gastrointestinal y con 90% de los que adquieren la bacteria por inhalación.

¿Es contagioso?


No se transmite de persona a persona. Sólo puede contraerse por exposición directa al bacilo. No obstante, no todas las personas que entran en contacto con las esporas enferman.

¿Cómo se trata?


Con antibióticos. Existen muchos indicados en el tratamiento contra el carbunco. Penicilina, doxicliclina, eritromicina, tetraclina o cloramfenicol son los más habituales, pero hay que tener en cuenta que existen cepas del bacilo resistentes a algunos de ellos. Ese es el caso de la bacteria preparada en laboratorio, con fines terroristas o bélicos. El año pasado, se aprobó el ciprofloxacino (también antibiótico) para tratar la exposición al ántrax en caso de guerra bacteriológica, ya que con él se evita el problema de las resistencias y porque el medicamento penetra rápidamente en los tejidos. Pero el tratamiento debe aplicarse rápidamente, ya que cuando la bacteria comienza a proliferar la infección progresa muy rápido.

¿Existe una vacuna contra el ántrax?


Sí, pero sólo está indicada para personal de laboratorio, población militar y profesionales de riesgo (veterinarios, curtidores, matarifes, ganaderos) que vivan en zonas donde el ántrax sea endémico.

¿Cuál es el protocolo de vacunación?


Deben administrarse tres inyecciones subcutáneas con intervalos de dos semanas entre una y otra. A los seis meses, al año y a los 18 meses hay que revacunarse con otras tres inyecciones. Asimismo, es preciso aplicar una nueva dosis anualmente.

¿Qué efectos secundarios tiene?


Reacciones locales (dolor, picazón, hinchazón...) en la zona de la inyección. También pueden presentarse dolores musculares y articulares, cefaleas, escalofríos, anorexia y reacciones alérgicas severas. Como a largo plazo se desconocen las secuelas de la inmunización, sólo se administra cuando el beneficio de padecer estos problemas supera con creces el riesgo de contraer la infección.

¿Por qué se ha usado en ataques bioterroristas?


Porque es un agente muy resistente a los cambios ambientales y relativamente fácil de producir en forma de esporas. Estas pueden permanecer en estado latente hasta que encuentran el medio favorable para proliferar (el plasma sanguíneo o los tejidos vivos).

¿Es fácil utilizarlo como arma de destrucción masiva?


No es imposible, pero tampoco es sencillo. A pesar de que los cálculos indican que un simple aerosol de ántrax puede provocar miles de muertos, se requiere una tecnología avanzada para convertir microorganismos patógenos en armas biológicas y un personal altamente calificado para manipularlo.

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