Un paro político en el puerto para pelearle poder a Moyano
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Ayer, Corvalán movilizó al Ministerio de Trabajo y amenazó que si para el 7 de diciembre, no se interrumpen las resoluciones internas de la cartera laboral beneficiando a los demás gremios, iniciará una seguidilla de medidas de fuerza para paralizar el puerto.
El ultimátum coincide, no casualmente, con la asunción de Cristina de Kirchner prevista para el 10 de diciembre. Ayer, Corvalán dejó ese mensaje picando en Trabajo. Si eso ocurre, las miradas de la Casa Rosada se posarán sobre Moyano, quien dice controlar al estibador.
Ayer, de hecho, habría existido un contacto entre Julio De Vido y el jefe de la CGT para evaluar el paro portuario. Se sabe; el ministro de Planificación es el interlocutor privilegiado de Moyano en el gobierno pero también sobre quien caen las quejas cuando hay episodios sindicales. En el último tiempo, Moyano consolidó el eje del transporte como trinchera desde la cual resistir los embates de otros sectores gremiales y, en paralelo, para sostener su teoríade que sólo los gremios del transporte tienen poder de fuego para hacer sentir un paro.
Corvalán fue su asociado más reciente para cubrir el frente portuario. Pero ese frente se complicó por las tensiones entre el jefe de SUPA y Schmid, que pujan por mostrarle a Moyano quién tiene el control efectivo y concreto de los puertos, puntualmente el porteño.



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