20 de diciembre 2007 - 00:00

Un piquete con tres destinatarios

Las dos horas durante las que ayer, entre las 10 y las 12, ardió Buenos Aires por un «piquete comando» de afiliados al gremio UOCRA que bloqueó quirúrgicamente avenidas porteñas tendrán un efecto expansivo que se sentirá, todavía, a mediados del año próximo.

El 14 de julio de 2008 -si antes un «putch» no voltea a Hugo Moyano- la CGT elegirá nuevo jefe. La nominación de ese «conductor» será la sombra que, en su misma vereda o en la de enfrente, caminará con Cristina de Kirchner durante todo su mandato presidencial.


  • Mensaje

  • Camuflado, pero con escasa sutileza, el «piquete» del sindicato que capitanea Gerardo Martínez escondió un mensaje para la señora de Kirchner, uno de los tres destinatarios más o menos explícitos de la revuelta que hicieron los albañiles pidiendo seguridad en las obras.

    1- El enemigo público, elegido, era Mauricio Macri. Por eso, se limitó territorialmente la protesta a la Capital Federal. Martínez, que figura -al menos hasta ayer en la lista de posibles futuros jefes de la CGT- eligió el territorio de la Capital Federal para mostrar su poder de fuego con la suposición de que un «acto de fuerza» ante el jefe de Gobierno porteño sería inocuo para la Casa Rosada. Citó, incluso, argumentos válidos: que la administración porteña no realiza los controles en las obras para chequear que se cumplen con las medidas de seguridad. Pero la jugada no fue inofensiva y dañó casi en la misma medida al porteño que a Cristina de Kirchner. La percepción del caos público, con Macri sin policía, es un reproche que sistemáticamente cayó sobre los Kirchner. Martínez, de rebote, se presume que sin quererlo, le dio un elemento a los críticos del matrimonio presidencial. Inperdonable en un experimentado hombre del sindicalismo con largos años en el oficio.

    2 - De alcance estruendoso ¿erró en sus cálculos Martínez cuando dimensionó el impacto de la protesta o fue consciente, desde el comienzo, el nivel de caos que generaría?los bloqueos miraban, además, hacia el mundo sindical. Una teoría, muy extendida en el gobierno y entre los gremios, advierte que la mayor-garantía que tiene Moyanoes su capacidad para « paralizar» el país al manejar por sí o a través de socios -salvo casos puntuales- el circuito del transporte, desde taxis hasta camiones, pasando por la actividad portuaria, los colectivos, los trenes y hasta tiene incidencia entre algunos gremios de aerotransporte. Martínez «avisó» que él también, a su modo, puede «paralizar» la Capital Federal. El próximo jefe de la CGT debe, según la lógica sindical, mostrar que tiene por sí mismo capacidad de daño porque ésa es, de última, su garantía de que tiene que ser escuchado sí o sí por el gobierno.

    3 - La demostración de fuerza, de tener «fierros» para incomodar a un gobierno, que se mide hacia adentro del universo gremial -es lo que sus amigos, y sus enemigos, destacan de Hugo Moyano- también impacta sobre la Casa Rosada. Claro que lo hace desde otro enfoque: lo que puede ser positivo para los demás caciques sindicales no agrada al gobierno que prefiere, siempre, una CGT fragmentada y servil antes que una poderosa y autónoma. Ese pareció el mensaje subliminal de Martínez -quien aparece, en algunos libros oficiales, como un aliado del kirchnerismo- y así lo interpretaron en algunos despachos del gobierno mientras otras voces lo consideran más una imprevisión del jefe de UOCRA que una señal de poderío. Así como pudo, el lunes, juntar cinco mil cascos amarillos en Mar del Plata para aplaudir a Cristina y Néstor, ahora puede armar «operativos comando» para congelar el tránsito en casi toda la Capital durante varias horas.

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