23 de mayo 2002 - 00:00

Un pobre acto de Moyano, con ironías y críticas hacia el FMI

El paro de 12 horas y la posterior movilización a Plaza de Mayo a la que convocó la CGT que regentea el camionero Hugo Moyano terminaron siendo casi una caricatura. Fueron apenas 4.000 los que se acercaron, incluidos los curiosos -contabilizados por la Policía Federal-; muchos de ellos se fueron antes de que hablara Moyano, y su mensaje de barricada no logró siquiera conmoverlos. Sonó a ironía cuando el camionero agradeció «las 10.000» personas que dijo movilizó el piquetero Raúl Castells. Nadie confió. En el palco estuvo el dirigente colectivero Juan Manuel Palacios, aunque no pudo convencer a su gremio de que adhiriera al paro. El transporte circuló normalmente, aunque fueron los porteños los que debieron soportar un centro congestionado. También dijo presente José Rodríguez (de SMATA), aunque los mecánicos brillaron por su ausencia. El peso mayor estuvo a cargo de las diezmadas filas de los camioneros. El rechazo a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y denuestos contra «el modelo» y la gestión de Eduardo Duhalde fueron el blanco reiterado de los gritos de Moyano en su breve mensaje de 15 minutos.

Un pobre acto de Moyano, con ironías y críticas hacia el FMI
Una muy pobre movilización logró ayer el camionero Hugo Moyano en el primer paro hecho a la gestión de Eduardo Duhalde. Con discurso, argumentos y lenguaje de barricada, Moyano se preguntó «cómo es posible que un gobierno que se dice peronista evite hablar del salario; que hay que aumentarlo» y que «debe ser digno para los trabajadores argentinos».

No sólo reclamó un aumento de salarios, también criticó los lineamientos económicos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al sostener que «se está viviendo, mendigando unos dólares, mientras se profundiza la crisis social». Curiosamente, y no obstante los gritos con que remataba sus frases cortas, Moyano en ningún momento logró enfervorizar a quienes, raleados con paciencia, lo escuchaban.

Moyano
cerró el acto de la desmembrada CGT que lidera en la Plaza de Mayo; que se cumplió en el marco del cese de actividades por doce horas convocado por esa central sindical. Que registró un escaso acatamiento debido a que circularon los colectivos.

En un pasaje de su mensaje, el activista le agradeció al dirigente Raúl Castells « los 10.000 militantes» que habría aportado a la movilización, aunque sonó irónico por la pobre concurrencia. Fuentes policiales estimaron que sólo hubo alrededor de 4.000 manifestantes, que comenzaron a retirarse antes de que Moyano comenzara a hablar.

•Gusanos

Al criticar la política económica, el sindicalista sostuvo que «no podemos andar como gusanos arrastrándonos en el mundo para conseguir lo que no nos van a dar» y apuntó que « si el gobierno levanta una causa popular y nacional, el pueblo lo va a acompañar hasta las últimas consecuencias».

Exhortó a la clase dirigente a «sacar esa fibra de argentinos y ponerse de pie» para hacer « una política nacional, bancándonos la que se venga».

Mientras vociferaba ante el micrófono, un grupo de seguidores de Moyano se tomó a golpes de puño con simpatizantes del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá que querían colocar una bandera con consignas a favor del ex mandatario.

Desde el oficialismo gobernante,
Graciela Camaño (ministra de Trabajo), al igual que su par de Interior, Jorge Matzkin, manifestó que el gobierno respeta el derecho de huelga de los trabajadores para expresar sus protestas. No obstante, Camaño opinó que «esto más que un paro es una movilización».

La mayor cantidad de manifestantes la aportó el Sindicato de Choferes de Camiones, y
Moyano compartió el palco, entre otros, con el colectivero Juan Manuel Palacios -cuyo sindicato no acató el paro-, José Rodríguez (SMATA) y el abogado laboralista Héctor Recalde. Además del economista del Polo Social Daniel Carbonetto.

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