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El litigio proviene del «trabajo» que prometió Salazar realizar en la Casa Rosada y en la residencia de Olivos el próximo 24 de junio, día que para algunos es la jornada de las brujas. El objetivo, «limpiar» de fluidos negativos esos dos lugares y, de paso, contribuir a facilitar la «armonía» entre aquellos que allí se desempeñan. Parece que Salazar anunció que esa tarea la realizaría simplemente arrojando cenizas -de carbones especiales, claro- en los alrededores de los dos edificios.
Es justamente esa metodología la que cuestiona Burgos, quien afirma que cualquier tipo de exorcismo carece de validez o eficacia si el responsable de realizarlo no ingresa en los lugares, o sea la residencia y la Casa de Gobierno. Para Burgos, lo suyo sería un «trabajo en cadena», mientras Salazar entiende que esa tarea no es científica. Lo más probable es que la familia Duhalde ignore esta desavenencia esotérica entre quienes, de una forma u otra, con cenizas o repartiendo humo de carbones personalmente, persiguen armonía para el gobierno y la de éste con la gente.
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