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19 de julio 2006 - 00:00

Unico que atrae de cumbre de Córdoba es si viene Castro

Ni siquiera alimenta la expectativa algún cruce entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez por el tema «papeleras», o entre el presidente argentino y Michelle Bachelet por la exportación de gas. Esas cuestiones fueron eliminadas ayer de la agenda y sólo se darán si hay conversaciones de pasillo. Es que el interés por la Cumbre del Mercosur que comenzará hoy en Córdoba parecía anoche resumirse a la incógnita sobre la participación de Fidel Castro en ese encuentro. Sí será un festejo de la izquierda por la integración de Venezuela al grupo, aunque recién será efectiva en 2010. Habrá firma de acuerdos con países como Pakistán -está dentro de los invitados- o llamados a la autonomía de Latinoamérica en materia de energía. Curioso, cuando muchos de los mandatarios presentes mantienen conflictos precisamente en esa área.

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El Palacio Ferreyra, donde se realizará la Cumbre de Presidentes del Mercosur, ya se encontraba custodiado por la Policía cordobesa. El primero en llegar será Lula.
Córdoba - Veintisiete habitaciones VIP en uno de los más lujosos hoteles de esta capital están reservadas para alojar a Fidel Castro y su comitiva, a la espera de que el líder cubano aterrice para participar de la Cumbre de Presidentes del Mercosur que comienza hoy.

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Anoche reinaba, todavía, la incertidumbre respecto de la presencia de Castro para rubricar el primer acuerdo comercial tras 40 años de bloqueo. Aunque no hubo confirmación oficial de gobierno a gobierno, todos los indicios apuntaban a que estará en la cumbre. Entre las pistas que confirmarían esa visita rescataban dos: custodios de Castro visitaron en Alta Gracia precisamente la casa donde vivió el Che Guevara cuando los médicos se lo aconsejaron por su asma; otro dato es que la prensa oficial cubana («Granma» y «Prensa Latina») acreditaron a 12 periodistas para seguir el encuentro.

Además del simbolismo político de la visita de Castro, el pacto comercial que le abre a Cuba el mercado regional que concentra 72% del PBI de Latinoamérica.

  • Instante ideal

  • Una tribuna con dos presidentes que lo veneran, como Hugo Chávez y Evo Morales, y otros que conviven en la multicolor carpa del progresismo latinoamericano -Néstor Kirchner, Lula Da Silva y Michelle Bachelet- supone para Castro un instante político ideal.

    «El momento es perfecto para Fidel», contaban ayer en el gobierno en referencia a la impronta del grueso de los mandatarios de la región. La ausencia de Vicente Fox, Alvaro Uribe y Alejandro Toledo depura, incluso, de situaciones incómodas para Castro.

    Más allá de factores críticos en sus países -el torbellino por la elección en México; la transición en Perú para la asunción de Alan García-, la razón de esas inasistencias no debería desligarse del quizá excesivo protagonismo que se reserva para el cubano.

    Los tres mantienen vínculos estrechos con los EE.UU., país sobre el que Chávez, Morales y Castro descargan su arsenal discursivo. Si éstos pretenden convertir a George W. Bush en su sparring, Uribe, Fox y Toledo deberían al menos diferenciarse de esos ataques. Se descuenta, en tanto, que la incidencia de Chávez y Morales será de alto impacto. De hecho, apenas termine la cumbre oficial, con fondos oficiales, los piqueteros oficiales, montarán un megaacto donde hablarán el venezolano, el boliviano y Castro. No se sabe si Kirchner está dispuesto a compartir la marquesina con ese puñado de huéspedes.

    Ayer, en Córdoba, el despliegue de custodios y funcionarios cubanos fue «a lo Castro»: masivoy exuberante, mientras en Buenos Aires había consultas frenéticas para tener precisiones sobre la visita. Se habló, incluso, de un contacto telefónico entre la isla y Kirchner.

    El factor de tensión era, una vez más, Molina, que en su momento decapitó al embajador argentino en Cuba, el entrerriano Raúl Taleb, y Eduardo Valdez, jefe de Gabinete de la Cancillería, por entonces conducida por el ahora diputado díscolo Rafael Bielsa.

    Animado por la presencia de Castro, Roberto Quiñones, hijo de la médica Hilda Molina, volvió a agitar esa polémica y ahora apuntó, sin intermediarios, a Kirchner y su esposa, Cristina Fernández, para que eleven un planteo «firme» contra el líder cubano.

    Mordaz, Quiñones pidió que las «sensibilizadas» autoridades argentinas eleven un reclamo a Castro para que permita que su madre y su abuela, ahora de 87 años, puedan visitarlo a él y a sus hijos en la Argentina.

    «No tiene proceso pendiente ni tiene condena por ningún tipo, el único problema, por así decir, es que en Cuba no se puede disentir ni de idea, ni de pensamiento, ni una expresión diferente al del gobierno de Fidel», recordó Quiñones sobre la situación de su madre.  

  • Llegadas

    Ajeno al capítulo Castro, ayer comenzaron las rondas técnicas y para esta noche se espera la llegada de los cancilleres que a partir de mañana, junto a los ministros de Economía y los presidentes, comenzarán con la discusión final del temario de la cumbre.

    El primero en llegar, según la Cancillería, será Luiz Inácio Lula da Silva, quien arribará a Córdoba mañana al mediodía.
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