Hugo Chávez imaginó esta "bolivariana" cumbre del Mercosur como un festejo de la inclusión de Venezuela en el grupo. Y quiso llevarse el trofeo de incorporar a Bolivia casi a la fuerza. Pero no pudo ser. Ni el propio Evo Morales quiso avanzar en ese camino y es obvio el porqué. De nada le sirve al boliviano sujetarse hoy a aranceles y protecciones en sectores que su país no domina. No calculó Chávez, tampoco, las reticencias de Lula da Silva, que mantiene una disputa con Morales por el precio del gas. Fue el primer fracaso de esta curiosa cumbre. Mientras, Uruguay, un miembro histórico del bloque, amenaza con irse.
Felisa Miceli y Danilo Astori, ministro de Economía de Uruguay, entre los coordinadores de la reunión de ministros y cancilleres donde Uruguay y Paraguay protestaron por las asimetrías de sus productos dentro del Mercosur.
La Argentina y Brasil se deberán tomar entre 30 y 60 días para resolver el conflicto planteado por las asimetrías con Paraguay y Uruguay, la ayuda financiera para resolverlas y el pedido uruguayo de flexibilizar las condiciones para el comercio de alguno de sus productos con los EE.UU. De lo contrario, ambos países iniciarían un proceso de negociación con los Estados Unidos que podría llegar hasta la firma de un tratado de libre comercio con ese país. La definición la dio ayer Danilo Astori, ministro de Economía de Uruguay, durante un encuentro de cancilleres, y la confirmó a Ambito Financiero, en una pausa de esos encuentros en la Cumbre del Mercosur.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las primeras respuestas partieron de Jorge Taiana, Felisa Miceli y Carlos Chacho Alvarez, durante la reunión de ayer de cancilleres del Mercosur. Taiana propuso en ese encuentro convocar para dentro de 30 a 60 días a un encuentro de países miembros para formalizar esa protesta: «La prioridad del Mercosur es resolver los problemas», dijo.
Y Chacho, si bien prometió que se avanzará sobre una solución antes que «la sangre llegue al río», reiteró una advertencia: «Debemos recordar que cualquier acuerdo de libre comercio con EE.UU. es absolutamente incompatible con el Mercosur», una cláusula que rige con más fuerza desde que Hugo Chávez ingresó a ese club.
Las propuestas de solución que se pueden ofrecer para morigerar las diferencias con Uruguay y Paraguay van desde la creación de un banco de fomento del bloque hasta la ayuda directa por más de u$s 100 millones. También incluyen la oferta venezolana de convertirse en una especie de financista de los dos países. Aun así, Astori profundizó, tanto frente a los negociadores de los cinco socios del Mercosur presentes en Córdoba como luego ante Ambito Financiero, en las ventajas que Uruguay tendría con un acuerdo comercial con Estados Unidos.
El ministro dijo, siempre sin perder la calma, que el Mercosur tiene que entender que Estados Unidos es el principal cliente comercial para Uruguay, y que «si pudiera firmar un acuerdo con ese mercado, nuestras exportaciones podrían pasar en muy poco tiempo de los 5.000 millones de dólares actuales a 10.000 millones como piso». «Le doy un ejemplo -continuó explicando Astori-: actualmente, pagamos un arancel de 24,6% por tonelada de carne que exportamos a Estados Unidos. Si Uruguay consiguiera una baja de ese arancel, nuestras exportaciones de carne se multiplicarían y nuestra economía cambiaría como un guante.» Hay que recordar que Uruguay ya negoció un acuerdo comercial similar con México por el que a partir de julio exportará carne con un arancel de 8% que el año que viene va a estar en 7%. Además de la carne, un acuerdo entre Uruguay y Estados Unidos podría incluir lácteos, biocombustibles y tecnología de la información.
Pedido
Astori se entusiasma: «Estas son oportunidades comerciales que no podemos dejar pasar». Sobre la posibilidad de que la Argentina y Brasil puedan ser dañados ante un acuerdo de este tipo, el ministro uruguayo dijo que «el daño potencial para las economías mayores del Mercosur sería despreciable».
En concreto, lo que pedirá Uruguay en la reunión que propuso Miceli es que la Argentina y Brasil acepten flexibilizar dos normas vigentes en el bloque. La decisión 54 de 2004, y la 37 de 2005, que refiere a la reglamentación de los productos de origen que ingresan al Mercosur y a las normas arancelarias vigentes. Lo que quiere Uruguay es que se le permita cerrar un acuerdo con Estados Unidos que incluya una rebaja arancelaria a los productos que ingresen de aquel mercado, lo que demandaría modificar esas dos normas.
Esta flexibilidad que mencionó Gargano para negociar el acuerdo con Estados Unidos podría ser utilizada también por Uruguay para otros tratados comerciales por fuera del Mercosur, por ejemplo, uno con la Unión Europea.
Por ahora, este permiso que busca Uruguay fue rechazado por los otros integrantes del Mercosur. El miércoles, el presidente de la comisión de representantespermanentes del Mercosur, Chacho Alvarez, había dicho que los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos no tienen lugar dentro del Mercosur. Más violento había sido el nuevo socio del bloque, Hugo Chávez, quien, antes de haber sido admitido como el quinto miembro, decretó unilateralmente que el país del Mercosur que firmará un acuerdo comercial con EE.UU. tendrá que retirarse. En realidad, lo que podría discutirse en la reunión que se realizará en 30 o 60 días, a la que invitó Miceli, sería la reglamentación de un acuerdo de preferencia, un nombre diplomático para mencionar lo que sería un tratado de libre comercio, pero en otras palabras. Este acuerdo de preferencia podrá ser aceptado por los dos socios mayores. Habrá que ver qué dice Chávez al respecto. Una posición menos clara que la de Astori mantuvo el canciller uruguayo Reinaldo Gargano, quien, al hablar sobre este tipo de acuerdo con Estados Unidos, dijo que son «incompatibles» con el Mercosur, pero más adelante señaló: «Lo que no podamos hacer los cuatro (en realidad, cinco con Venezuela) debemos tener flexibilidad para hacerlo solos».
La respuesta a la posición de Astori la dio el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía: «Tenemos conciencia de que hay asimetrías, y la Argentina sabe más que ningún otro socio lo que es sentirse más pequeño o más grande que otros, pero nosotros nunca planteamos 'o esto cambia o nos vamos del Mercosur'. Hay que entender que ni la Argentina ni Brasil somos países desarrollados. Esto también hay que tenerlo en cuenta en el momento de pedir y reclamar». Antes había sido Taiana el que había hablando del tema al asegurar: «El Mercosur no se mejora volviendo atrás».
Dejá tu comentario