Uruguay criticó la medida argentina
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Hasta ese momento, Tabaréla escuchaba impasible. Fiel a su estilo comenzó hablando de la hermandad entre los dos países y rescató los avances realizados durante la presidencia pro témpore de la Argentina en materia de mecanismos productivos y crediticios destinados a reducir las asimetrías entre miembros grandes y chicos. Pero luego fue entrando en calor, y, médico al fin, invitó a los presentes a «ir más allá de los diagnósticos que tan brillantemente realizó la presidenta argentina para avanzar hacia las terapias necesarias para una situación que prevalecerá por mucho tiempo». Fue el primer dardo.
Enseguida fue a fondo. «El impacto de las 'detracciones' argentinas crea perjuicios a Uruguay», dijo. «Deberíamosavanzar en una agenda sobre temas que hacen a medidas nacionales que, aunque se toman con todo derecho, pueden perjudicar a otros países. Por lo tanto sería mejor si esas decisiones se tomaran en conjunto», añadió sin dejar lugar a equívocos.
De hecho no hizo más que llevar al más alto nivel de exposición las diferencias que mostraron el canciller Jorge Taiana y el ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, en la reunión del día anterior, las que en parte impidieron cerrar un demorado acuerdo sobre un código aduanero común. Ayer el propio Taiana reconoció que éste «está listo en 90% y quedan dos o tres temas por negociar que, estoy seguro, se resolverán en los próximos seis meses», lo que equivalió a admitir el fracaso de la Cancillería en la cuestión y a arrojarle el fardo a Brasil. Otro tema que se le deja pendiente a Brasil, reclamado por los países chicos, es que se deje de cobrar por doble partida el Arancel Externo Común a los bienes que ingresan al bloque por Uruguay o Paraguay.
Con respecto a la polémica con la Argentina, Astori amplió ayer ante los periodistas presentes sus objeciones. «Las retenciones son un instrumento de política económica como cualquier otro, pero del modo en que está siendo propuesto por la Argentina es incompatible con el Mercosur». Quien lo dice no es sólo un ministro de Economía: es el hombre elegido por Tabaré Vázquez para sucederlo en los comicios de octubre del año que viene, habida cuenta de la inexistencia de reelección en Uruguay. Astori añadió que debido a esta cuestión hay una impasse en el bloque, y que «los derechos de exportación deben estar contemplados en el código aduanero, que es fundamental para el Mercosur».
Brasil comparte las críticas uruguayas, ya que las retenciones al trigo afectan a su industria, dependiente hasta hace poco en 60% del cereal que llegaba de nuestro país (ahora comienza a comprarlo a terceros países). Es más, como las retenciones a la harina argentina son la mitad que las del trigo en grano, los molinos brasileños no dejan de quejarse ante sus autoridades. A pesar de esto, y de la molestia que le causó (igual que a Uruguay) que el gobierno argentino haya tratado de usar la cumbre para obtener una suerte de aval regional en su puja con el campo, Itamaraty no quiere hacer olas: Brasil aplica retenciones ocasionalmente y prefiere avanzar con el código aduanero ignorando esa diferencia que, sabe, toca cuerdas muy sensibles del gobierno kirchnerista en plena crisis con el campo. Por eso acaso, Luiz Inácio Lula da Silva encaró el tema de los alimentos en su discurso criticando la especulación en los mercados de futuros de materias primas, que inflan los precios, y cuestionando al mundo desarrollado por culpar de la actual crisis alimentaria a los países productores.




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