2 de julio 2008 - 00:00

Uruguay criticó la medida argentina

San Miguel de Tucumán (enviado especial) - La resistencia de Uruguay a que cada país pueda fijar por sí mismo retenciones a las exportaciones estalló ayer en plena Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, cuando Tabaré Vázquez pidió abiertamente por un esquema negociado para que la medida no afecte los intereses de los demás miembros del bloque.

Entró así en abierta contradicción con Cristina de Kirchner, quien había centrado la mayor parte de su discurso de apertura en el problema de los alimentos y en la necesidad de que los gobiernos (nacionales) intervengan para asegurar la mesa de sus poblaciones. «El problema de los alimentos y de la energía ha invadido la agenda pública de todos los países del mundo», dijo la Presidente abriendo la XXXV Cumbre del Mercosur. De inmediato introdujo en el evento la política interna argentina al recordar que la soja acaba de llegar a los 590 dólares la tonelada, acercándose a la barrera de 600 establecida en el ya famoso Decreto 125 sobre las retenciones móviles y adjudicándose el mérito de haber previsto con él un escenario que para muchos era impensado hasta hace pocas semanas.

Centró luego su análisis sobre las causas de «la disparada de los alimentos, que -dijo-pone en riesgo no ya las economías de los países sino las mesas de nuestros pueblos». Al respecto citó el paralelismo entre ese proceso y la crisis de las hipotecas en EE.UU., culpando a ésta de que «la timba financiera se haya convertido en la timba de los alimentos, que pagarán los hombres de carne y hueso en el precio del pan, la carne y la leche».

Señaló luego que le causa «indignación y risa» escuchar cuando se atribuye el fenómeno del encarecimiento de los alimentos a que los chinos e indios han comenzado a comer más, aclarando, por si hacía falta, que eso es bueno.

«Se están modificando los términos de intercambio, que siempre parecían condenarnos», afirmó, a la vez que reiteró la enorme oportunidad que esto brinda a los países de la región (y que sería bueno que la Argentina deje de desperdiciar).

  • Primer dardo

    Hasta ese momento, Tabaréla escuchaba impasible. Fiel a su estilo comenzó hablando de la hermandad entre los dos países y rescató los avances realizados durante la presidencia pro témpore de la Argentina en materia de mecanismos productivos y crediticios destinados a reducir las asimetrías entre miembros grandes y chicos. Pero luego fue entrando en calor, y, médico al fin, invitó a los presentes a «ir más allá de los diagnósticos que tan brillantemente realizó la presidenta argentina para avanzar hacia las terapias necesarias para una situación que prevalecerá por mucho tiempo». Fue el primer dardo.

    Enseguida fue a fondo. «El impacto de las 'detracciones' argentinas crea perjuicios a Uruguay», dijo. «Deberíamosavanzar en una agenda sobre temas que hacen a medidas nacionales que, aunque se toman con todo derecho, pueden perjudicar a otros países. Por lo tanto sería mejor si esas decisiones se tomaran en conjunto», añadió sin dejar lugar a equívocos.

    De hecho no hizo más que llevar al más alto nivel de exposición las diferencias que mostraron el canciller Jorge Taiana y el ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, en la reunión del día anterior, las que en parte impidieron cerrar un demorado acuerdo sobre un código aduanero común. Ayer el propio Taiana reconoció que éste «está listo en 90% y quedan dos o tres temas por negociar que, estoy seguro, se resolverán en los próximos seis meses», lo que equivalió a admitir el fracaso de la Cancillería en la cuestión y a arrojarle el fardo a Brasil. Otro tema que se le deja pendiente a Brasil, reclamado por los países chicos, es que se deje de cobrar por doble partida el Arancel Externo Común a los bienes que ingresan al bloque por Uruguay o Paraguay.

    Con respecto a la polémica con la Argentina, Astori amplió ayer ante los periodistas presentes sus objeciones. «Las retenciones son un instrumento de política económica como cualquier otro, pero del modo en que está siendo propuesto por la Argentina es incompatible con el Mercosur». Quien lo dice no es sólo un ministro de Economía: es el hombre elegido por Tabaré Vázquez para sucederlo en los comicios de octubre del año que viene, habida cuenta de la inexistencia de reelección en Uruguay. Astori añadió que debido a esta cuestión hay una impasse en el bloque, y que «los derechos de exportación deben estar contemplados en el código aduanero, que es fundamental para el Mercosur».

  • Quejas molineras

    Brasil comparte las críticas uruguayas, ya que las retenciones al trigo afectan a su industria, dependiente hasta hace poco en 60% del cereal que llegaba de nuestro país (ahora comienza a comprarlo a terceros países). Es más, como las retenciones a la harina argentina son la mitad que las del trigo en grano, los molinos brasileños no dejan de quejarse ante sus autoridades. A pesar de esto, y de la molestia que le causó (igual que a Uruguay) que el gobierno argentino haya tratado de usar la cumbre para obtener una suerte de aval regional en su puja con el campo, Itamaraty no quiere hacer olas: Brasil aplica retenciones ocasionalmente y prefiere avanzar con el código aduanero ignorando esa diferencia que, sabe, toca cuerdas muy sensibles del gobierno kirchnerista en plena crisis con el campo. Por eso acaso, Luiz Inácio Lula da Silva encaró el tema de los alimentos en su discurso criticando la especulación en los mercados de futuros de materias primas, que inflan los precios, y cuestionando al mundo desarrollado por culpar de la actual crisis alimentaria a los países productores.
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