Uruguay se opone a modificar tecnología de las papeleras
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Jorge Busti y Jorge Taiana
«Greenpeace le está reclamando a Uruguay lo que no le reclama a la Argentina ni a Brasil», apuntó Igorra y, para reforzar su negativa a aceptar la propuesta argentina, dijo que el planteo para reformar las tecnologías industriales debe interpretarse como una «imposición económica».
Como ayer informó este diario, la Cancillería argentina estima que los perjuicios económicos generados por el funcionamiento de las papeleras ascenderían a 900 millones de dólares en un lapso de 10 años.
El gobernador entrerriano, Jorge Busti, se plegó a este planteo al asegurar que las empresas deberían adoptar «tecnología limpia» o, de lo contrario, tendrán que asumir luego costos mayores por los juicios por daño ambiental.
«Ya se están preparando demandas preventivas», amplió.
En esa línea, señaló que readaptar los procesos de producción les implicaría a las empresas incrementar sus costos de instalación cerca de 20%. Es decir: sobre una inversión prevista de 1.800 millones de dólares, el costo se elevaría en 360 millones.
«Habrá que ver cómo se financia, pero si 20% (de sobrecosto) evita que 700 mil seres humanos estén contaminados y una pérdida de 900 millones de dólares en nuestra producción, me parece que hay que intentarlo», explicó ayer el gobernador entrerriano.
• Modelo alternativo
El pedido de Busti, coincidente con el planteo de Greenpeace, adoptado y potenciado por la Cancillería, es que se apliquen tecnologías libres de cloro para reducir el impacto contaminante. El modelo a base de ozono, considerado «limpio», es el propuesto por la Argentina.
De todos modos, Busti -que en las próximas horas sería recibido por Kirchner y por el canciller, Jorge Taianaexplicó ayer que para que se pueda avanzar en esa dirección debe existir «voluntad política de Uruguay» y decisión estratégica por parte de las empresas.
Ambos factores fueron desmoronados por Igorra, viceministro de Medio Ambiente uruguayo, que descartó la posibilidad de reformular el proceso de producción que usarán las empresas, considerado «intrínsecamente contaminante» y de efectos «cancerígenos».
El capítulo referido a la tecnología que usarán las papeleras fue motivo de pulseadas entre las comitivas de los dos países que integran el Grupo Técnico de Alto Nivel (GTAN) que se reunió la semana pasada en Buenos Aires y lo volverá a hacer, el lunes, en Montevideo.
Una queja recurrente de los técnicos argentinos, coordinados por el encargado de Relaciones Ambientales de la Cancillería, Raúl Estrada Oyuela, es la negativa de Uruguay a aportar información precisa sobre las plantas y los sistemas de producción y tratamiento de residuos.
Sobre ese punto volverán a discutir el lunes 30, día en que deberían emitir un informe compartido sobre la radicación de las papeleras.


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