22 de abril 2011 - 23:05

Vargas Llosa: un discurso en el que se mezcló la literatura, las libertades y la política

El premio nobel del literatura, Mario Vargas Llosa inauguró la Feria del Libro.
El premio nobel del literatura, Mario Vargas Llosa inauguró la Feria del Libro.
"Me obligan a hablar de política", había advertido el último ganador del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, luego de que se desatará la polémica en torno a su participación en la Feria del Libro. Ayer, el discurso del escritor peruano estuvo teñido por una potente carga de reivindicación de la libertad de expresión, de defensa de los valores del liberalismo, y de la importancia de los libros y la literatura. Pero también tuvo su capítulo aparte para la Argentina, algo que seguramente calará hondo tanto entre sus más fervientes admiradores como en sus más férreos detractores.

La expectativa era inmensa en la Feria. Una multitud se acercó al predio de La Rural en Palermo para la charla del polifacético escritor. El ingreso al Salón Jorge Luis Borges fue caótico incluso para los invitados, varios de ellos reconocidos referentes de la cultura como Marcos Aguinis. La capacidad se vio desbordada y hubo que habilitar una pantalla gigante al aire libre y una sala adicional, que aún así no fueron suficientes para complacer a todos los presentes. Afuera, un grupo de jóvenes defensores del liberalismo intentaba adoctrinar a los espectadores, mientras dos mujeres sostenían carteles de bienvenida para el peruano.

Desde el comienzo de su exposición Vargas Llosa marcó el tono de lo que sería la siguiente hora y media. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento para la presidente Cristina de Kirchner por su "oportuna" intervención cuando desautorizó al titular de la biblioteca nacional, Horacio González, luego de que éste solicitara que el peruano no sea invitado a la apertura de la Feria por sus críticas al país. "Ojalá esa toma de posición en favor de la libertad de expresión de la mandataria argentina se contagie a todos sus partidarios", lanzó el autor de "El sueño del celta".

Apasionado, Vargas Llosa desplegó toda su prosa literaria y su capacidad de comunicación periodística para resaltar el valor de los libros como factor fundamental de la "libertad humana". "Nos ayudan a derrotar los prejuicios fascistas, étnicos, religiosos e ideológicos entre los pueblos y las personas, y a descubrir que por encima o por debajo de las fronteras regionales y nacionales, somos iguales", sostuvo.

Además, habló de la facultad de la literatura para "viajar en el espacio y en el tiempo". "La vida de los libros nos enriquece y nos transforma, nos hace más sensibles, más imaginativos y sobre todo más libres", continuó. Remató con un análisis propio de un gran novelista al asegurar que los libros ayudan a los seres humanos a crear mundos de fantasía porque el mundo real "está mal hecho". Y también les dio un factor extra al señalar que han "despertado temores entre los enemigos de la libertad". Toda una oda a la escritura literaria.

Pero luego de exponer sobre el objeto mismo de su actividad primeria, Vargas Llosa, hombre de inagotable vocación política, se ocupó de brindar sus opiniones sobre el pasado, presente y futuro de América Latina, y en particular de la Argentina. Explicó que tras varios siglos de censura en el subcontinente "todavía los latinoamericanos tenemos grandes dificultades para discernir lo que es ficción de lo que es real".

Por un momento, parecía que la cuestión de su participación en la Feria quedaría diluida entre sus expresiones literarias. Pero como había prometido en la previa, el discurso político tomó forma. "Argentina me conmueve y me desgarra", dijo el novelista que aseguró que habla "desde el cariño" hacia el país. Recordó con innumerables ejemplos que gran parte de su formación y pasión literaria tuvo su origen en publicaciones nacionales como la revista "Sur" de Victoria Ocampo. Explicó, en tanto, que sus críticas no son dirigidas a la Argentina en sí, sino a "ciertas políticas" que le parecen equivocadas.

"Era un país del primer mundo a principios del Siglo XX, ¿qué le pasó para que viva los problemas que vive?", se preguntó. En su opinión, la Nación atraviesa un estado de crisis permanente, de crispación, de violencia política y social. "Tiene que salir del pozo y convertirse en una democracia moderna", expresó el peruano, quien además sostuvo que el país cometió "errores garrafales" por los cuales desaprovechó sus oportunidades.

"Algunos argentinos ven en esto un acto de hostilidad. No hay un acto de hostilidad, al contrario, esto es un acto de gran solidaridad con el pueblo argentino. Por eso yo voy a seguir criticando todo lo que me parezca mal aunque a algunos los ofenda, porque creo que eso es la libertad", señaló Vargas Llosa para arrancar aplausos y algún que otro grito a los presentes. La expresión fue casi un guiño a la oposición antikirchnerista que lo recibió durante su visita con los brazos abiertos y compartió con él cócteles, fotos y diálogos.

Por otro lado, Vargas Llosa realizó una férrea defensa del liberalismo. Afirmó: "Siempre hay peligro de que los Estados atropellen las libertades individuales. Por eso es necesario un Poder Judicial independiente que defienda al individuo". Habló también de la necesidad de la renovación del poder, la defensa de la libertad de prensa y de la actividad de la oposición, aunque siempre dentro del consenso.

El paso del Premio Nobel por la Feria del Libro seguramente quedará en la memoria de muchos por largo tiempo. Entre sus seguidores comentarán lo magistral de su discurso, su coherencia y su manejo del lenguaje. En cambio, sus críticos recordarán el día en que Vargas Llosa volvió a opinar sobre la Argentina y su política, y reiterarán que el peruano no es quien para hacerlo. O en palabras del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, "debería ir a otro país a decir estupideces".   

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