Viaje de compras de Garré hace tambalear acuerdo con Lockheed

Política

El viaje de la ministra Nilda Garré a Francia, Rusia y Ucrania para el equipamiento de las Fuerzas Armadas encendió luces de alarma en la empresa norteamericana Lockheed Martin. Esta empresa tiene la concesión de mantenimiento y provisión de repuestos para los aviones de transporte de la Fuerza Aérea Argentina. El contrato de concesión está bajo análisis en la Secretaría de Planeamiento a cargo del contador Oscar Cuattromo, estrella de la comitiva que acompaña a Garré -dueño de los números del ministerio-; su decisión financiera será determinante para el eventual cambio en la línea de proveedores tradicionales de las Fuerzas Armadas.

Mañana la delegación argentina iniciará sus actividades oficiales en Rusia: reunión con el director de Cooperación Técnico Militar, Mijail Dmitiev, una demostración del helicóptero MI-17 y el viernes entrevista con el ministro de defensa Serguei Ivanov. El galanteo ruso a Garré se mantuvo hasta en los días previos a la partida de Buenos Aires. La visitó en su despacho un lobbista de esa nacionalidad cuya empresa está radicada en Montevideo, Uruguay, plaza habitual por la discreción que requieren las transacciones de armamento.

Aunque fue noticia con la malograda triangulación de armas criollas a Croacia y Ecuador que envió a la Justicia a medio gabinete de Carlos Menem, él incluido.

El ministro de Planificación Federal espera las evaluaciones de Defensa sobre Lockheed. Para Julio De Vido es un caso más entre las privatizadas que tenían sus cánones dolarizados. La tendencia del gobierno ha sido retomar el control de las empresas que se privatizaron y De Vido ya incorporó a su ministerio el área de Fabricaciones Militares, antes en la órbita de Defensa y que luego Domingo Cavallo pasó a Economía. Cuattromo tiene la directiva de Garré de estudiar y resolver antes de fin de año si la ex fábrica militar de aviones de Córdoba concesionada a Lockheed puede seguir el mismo curso que el astillero Domecq García: la transformación en una sociedad del Estado con una participación mínima de capital privado.

  • Alineamiento

    Ello supone renegociar el contrato o directamente rescindirlo con argumentos valederos. Lockheed debutó en el país en la década de los noventa cuando se quedó con la exclusividad de la atención del parque aéreo de los aviadores militares. Esa concesión estuvo alineada con la política exterior que había emprendido Carlos Menem, de fuerte orientación hacia los Estados Unidos y la OTAN. Con la llegada de Néstor Kirchner el eje se modificó y si uno se guía por las preferencias en armas del nuevo socio regional y amigo de Garré ( Venezuela de Hugo Chávez) habría que interpretar que se está más cerca de las ofertas de Rusia y Ucrania que de los contratistas norteamericanos.

    En efecto, el ministro de Política Industrial, Anatoly Golovko, había expuesto a Garré el 10 de octubre pasado las propuestas de Ucrania, entre ellas la coproducción industrial aeronáutica en la Argentina, referencia directa a la planta de aviones cordobesa. Hay voces del ministerio y del gobierno de Córdoba que critican la falta de inversión y la inercia de Lockheed, que sólo sobrevive con el canon del gobierno nacional. Algo hay de cierto: Lockheed nunca consiguió vender un solo avión Pampa a terceros ni a otros mercados. A favor del complejo aeronáutico hay que decir que arrastra una pesada carga laboral de 900 empleados (de la anterior gestión pública) que nunca pudo depurar por presiones del gobierno de Kirchner y los gremios. En la actualidad Lockheed tiene sólo el contrato de reparación y mantenimiento de las aeronaves de transporte de la Fuerza Aérea, ya que el tramo de fabricación de 12 aviones militares Pampa para la Fuerza Aérea quedó reducido a 6 y la producción restante de esos aviones corre por cuenta de la empresa y para terceros.

  • Señales políticas

    ¿Girará Kirchner como su amigo Hugo Chávez a la oferta rusa o ucraniana? En materia de armas no sólo importa el precio sino que los países tienen en cuenta las señales políticas que se dan al mundo con la elección del proveedor. ¿Se animará el Presidente a cortar el nexo que urdió la política de alineamiento de la década anterior? El gobernador José Manuel de la Sota había pedido a Julio De Vido, quien está a cargo de la renegociación del contrato de Lockheed, que cuando el gobierno nacional realice la compra de aeronaves, civiles como militares, pague una parte con el sistema Off Set, utilizado a nivel internacional. Este mecanismo contempla que parte del desembolso del Estado se realice mediante la entrega de aeropartes, que podrán ser fabricadas a precios competitivos por empresas nacionales asegurando fuentes de trabajo a la provincia, y luego de un período razonable se ubicará su producción en otros mercados. Es lo que hace Chile con los aviones F-16 que compró a Holanda. En pocas palabras, el negocio sería así: se recibe el helicóptero MI-17 y se paga con dinero y con la producción de repuestos que se fabricarían aquí en la planta de Córdoba ya concesionada a la nueva empresa de origen ruso o ucraniano, según fuera el caso.

    Se sabe que la debilidad de los equipos rusos y ucranianos frente a sus competidores de occidente está en el «sostén logístico»: la seguridad y confianza en la provisión de repuestos, que quedaría subsanada con aquel mecanismo. El mercado para las aeropartes sería entre otros la fuerza aérea venezolana: Hugo Chávez ya adquirió 55 helicópteros rusos en sus distintas versiones, MI-17 (el que interesa a Garré), MI-26 y MI-35.

    El resultado del tramo francés en la gira de Defensa garantiza al menos cierta permanencia en los estándares de la OTAN. Garré deja París hoy por la tarde con tres propuestas concretas: el ofrecimiento del Mirage F-1 (versión bombardero) en reemplazo del Mirage 2000 que había mencionado en Buenos Aires el coronel Jean Jaques Mora, agregado de Defensa galo; el estudio de un «joint venture» entre la empresa francesa MBDA y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las FF.AA. (CITEFA) para repotenciar misiles Magic I y los letales Exocet (el negocio más atractivo, ya que en la región hay varios países que tienen Exocet), y la cesión a precio simbólico de los buques de transporte «Ouragan» y «Orage».
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