Los diputados aprobaron ayer en general uno de los proyectos más importantes dentro del paquete para combatir la inseguridad: la acumulación de penas que permite sumar sentencias hasta 50 años, aunque en la madrugada la línea garantista del PJ intentaba limitarlo a 40 años. Hubo ásperos debates con radicales, izquierdistas, aristas y hasta los transversales de Néstor Kirchner, que se niegan al aumento de sanciones penales. Pero finalmente el peronismo logró imponer el número y destrabó la sesión. También se sancionaron restricciones a la libertad condicional para delitos graves. Habrá cadena perpetua más rigurosa para casos de robo, secuestro y violación seguida de muerte. Todos los proyectos estaban incluidos en el listado que Juan Carlos Blumberg entregó al Congreso.
Radicales ayer incómodos en el recinto durante la sesión por penas más duras. Horacio Pernasetti, Mario Negri, Leopoldo Moreau y Fortunato Cambareri, cada uno por su lado, contemplan la división en los bloques PJ y UCR a la hora de votar.
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El primer tramo de la sesión tuvo el clima más tenso del día. El PJ anunció la intención de habilitar con mayoría simple la discusión sobre tablas, cuando el reglamento indica que se necesitan dos tercios. Frente a esa intención el radicalismo, la izquierda, el ARI, los socialistas, los kirchneristas transversales y hasta los propios provinciales se quejaron con fuertes críticas al avasallamiento del reglamento por parte del oficialismo.
Incluso el kirchnerista no peronista Miguel Bonasso pidió la palabra para expresar su posición opuesta al peronismo y reclamó:
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