29 de abril 2003 - 00:00

Voto moderado busca el rumbo

Parte de la dirigencia del voto moderado definirá hoy al mediodía en el Congreso qué actitud tomará frente a la segunda vuelta que enfrentará a Carlos Menem con Néstor Kirchner. Ayer fueron frenéticas las idas y venidas de algunos de ellos, buscando tener por lo menos el perfil de lo que será la actitud a adoptar frente a la encrucijada. Carlos Castellani, diputado por Santa Fe, presidente de la UCeDé nacional, se reunió ayer con Carlos Menem en el hotel Presidente, junto a Eduardo Menem, Eduardo Bauzá y Alberto Kohan. Después de todo aportó el domingo casi un millón de votos a la fórmula Menem-Romero. De allí Castellani salió convencido de que es prioritario ir sondeando a eventuales aliados para el 18 de mayo. Uno de los cuales es su correligionario Germán Kammerath, jefe de los ucedeístas de Córdoba; y el bonaernse Hugo Bontempo, con quienes conversaba anoche.

La familia conservadora jugó también dividida por la opción mendocina: Carlos Balter fue el jefe de campaña del ex radical Ricardo López Murphy. Su correligionario del partido Demócrata mendocino, Gustavo Gutiérrez, fue el candidato a vice de la ex radical Elisa Carrió. Casi un complot de estos dos amigos para desconcertar a propios y extraños.

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Por su parte Juan Carlos Lynch, diputado por la Capital Federal del partido Demócrata (conservador), coincidió ayer con la opinión de otros integrantes del bloque Federal -integrantes del Movimiento Federal Recrear que apoyó a López Murphy-Gómez Diez-, de que quizás resulte conveniente la firma de un documento básico de coincidencias. Siempre pensando, sin embargo, que los acuerdos de cúpulas muchas veces no tienen ningún efecto práctico hacia abajo. Tal como lo admitió también a este diario el diputado Demócrata Progresista de Santa Fe Alberto Natale.

La negativa de Ricardo López Murphy -cuya propuesta superó el domingo los 3 millones de votos-, a definirse en torno al ballottage tiene que ver también con la composición del grupo dirigente que lo acompaña, lo mismo que su electorado. Es el caso de los Demócratas de Mendoza, uno de cuyos hombres se alineó con Elisa Carrió (Gustavo Gutiérrez), y que tienen pocos puntos de contacto con el peronismo, del que son opositores en el medio cuyano. Así lo dejó deslizar ayer Carlos Balter, jefe de campaña que debió padecer ese pasaje impensado.

Algo parecido a lo que ocurre con el partido Renovador de Salta, de donde salió el acompañante de López Murphy a vicepresidente, Ricardo Gómez Diez. Este partido lo fundó el ex gobernador -de facto y electo-Roberto Ulloa, como ariete para enfrentar al peronismo salteño. Antes a Romero padre y hoy a Romero hijo. «¿Qué efecto político puede tener localmente entre nuestros seguidores, que terminemos apoyando a quien es nuestro adversario?», se preguntaba anoche con razón un allegado a Gómez Diez. De hecho Juan Carlos Romero -anotan-, sigue siendo el gobernador de Salta y el enemigo a batir.

Por otra parte no es un secreto que muchos radicales desencantados con el proyecto tan mal nacido de Moreau-Losada, terminaron dejando su voto en manos del ex ministro de Defensa y de Economía de Fernando de la Rúa; de mala gana a Moreau; lo mismo que de Carrió y hasta de Melchor Posse, acompañante del peronista Adolfo Rodríguez Saá, a quien todos sindican como clave para el próximo ballottage. Y éstos radicales difícilmente estén dispuestos a convertirse en peronistas de Menem.

Al mediodía de hoy se encontrarán todos los mencionados junto a hombres del Movimiento Popular Neuquino, el Bloquista de San Juan y hasta del Partido de Unidad Federalista que orienta desde la provincia de Buenos Aires el menemista Luis Patti.

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