No es simbólico que hoy el país entre en una real cuarentena: es el lapso que falta para la elección presidencial del 27 de abril. El mundo late al ritmo de una guerra real que emulan los candidatos en puja con una agresividad que aumentará hora a hora. Ayer, la declinante Elisa Carrió empezó a sentirse víctima de una agresión duhaldista-kirchnerista que busca, a través de la rebeldía en el ARI de un hijo de Cafiero, terminar de sepultar su chance.
Anoche, la UCR de Mendoza, provincia donde domina la intención de voto para Ricardo López Murphy, sancionó la libertad de sufragio de sus afiliados a cualquier candidato, una respuesta provocativa a Raúl Alfonsín, quien, más mandón que nunca, dijo que los partidarios de los candidatos que van por afuera de la UCR debían renunciar a la afiliación.
Precipitado, Carlos Menem mostró también anoche, alborozado, un acuerdo clave en Córdoba para recibir el apoyo de la mayoría del peronismo de esa provincia. Néstor Kirchner, el candidato natural del duhaldismo, pasó por la Casa de Gobierno para quejarse otra vez de que los funcionarios, que deberían apoyarlo con gestos y medios, hacen la plancha y lo dejan librado a su suerte porque confían poco en sus posibilidades de hacer una elección decorosa. Bastante para animar esta cuarentena electoral, clave para el país.
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Fue en una reunión con más de cien dirigentes de esa provincia, a quienes se les atribuye la representación de por lo menos la mitad de intendencias y comunas cordobesas. Fueron al hotel Presidente a escuchar las consignas del riojano para los comicios de abril.
Sentado junto a En voz baja, al descender del estrado, confesó su convencimiento de que gana en primera vuelta y de que su pelea es, ahora, lograr un triunfo por una diferencia tan clara que aplaque las reacciones de sus adversarios.
El riojano reitera, a quienes quieran escucharlo, que gana en primera vuelta, pero sus asesores de campaña no quieren que eso se diga mucho porque puede hacer bajar los brazos de la tropa y producir el efecto Francia en los últimos comicios. Allí,
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