25 de mayo 2001 - 00:00

Complicación para el ALCA

Washington - De acuerdo con analistas, la pérdida de la mayoría en la Cámara alta por parte del gobernante Partido Republicano no bloqueará la autorización que necesita el presidente George W. Bush para negociar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero fortalecerá la exigencia de los demócratas de que se incluya un mecanismo efectivo para defender los derechos laborales y proteger el medio ambiente, componentes que muchos países latinoamericanos ven como un proteccionismo disfrazado.

Algo semejante sucederá con el Plan Colombia. Estados Unidos seguirá apoyando la lucha contra el narcotráfico en ese país, pero seguramente ahora demandará una reducción de las violaciones a los derechos humanos y un mayor cuidado del medio ambiente.

El senador James Jeffords anunció ayer su renuncia al Partido Republicano, provocando un terremoto político en Washington donde los demócratas pasaron a controlar el Senado por el estrecho margen de 50-49 escaños. Este revés pone en peligro la agenda conservadora de Bush y complicará los objetivos de sus planes en energía, defensa y política exterior, ya que los demócratas obtuvieron la presidencia de las comisiones clave del Senado. El Senado demócrata seguramente resistirá el aumento en el uso del petróleo y de centrales nucleares, y podría obstruir su ambicioso proyecto de defensa basado en un escudo antimisiles.

Senadores demócratas advirtieron que no aceptarán los nombramientos de jueces federales conservadores que Bush planea, incluso para la Corte Suprema. El candidato de Bush a subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, el cubano americano Otto Reich, también es cuestionado por senadores demócratas. Concretamente, su nombramiento podría ser bloqueado por la Comisión de Relaciones Exteriores, donde el senador derechista Jesse Helms debió pasar la presidencia al demócrata liberal Joseph Biden. El senador Christopher Dodd, otro liberal que aboga por levantar el embargo comercial contra Cuba, probablemente presidirá la subcomisión del Hemisferio Occidental.

Pese a que su partido es proteccionista y responde a los sindicatos de los Estados Unidos, muchos demócratas apoyan la ampliación del comercio libre hacia todo el continente. Sin embargo, insisten en incluir estándares laborales y ambientales efectivos en el ALCA antes de otorgarle a Bush la autorización para negociar por la llamada «vía rápida», poder necesario para concluir las negociaciones en 2005, porque limita la interferencia del Congreso a un voto por sí o por no definitivo. Los republicanos, así como las naciones latinoamericanas, rechazan el uso de sanciones comerciales que buscan los demócratas para aplicar estos estándares. «El gobierno de Bush tendrá que llegar a un compromiso. Tendrá que haber un mecanismo fuerte para asegurar que los acuerdos ambientales y laborales son cumplidos en el ALCA», dijo Miguel Díaz, director del programa sudamericano del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) de Washington.

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