29 de junio 2001 - 00:00

Crece la psicosis del miedo

La «miopía política» está impidiendo ver el creciente proceso de agudización de la inseguridad. Absorbidos por la «tinellización», los políticos no están entendiendo lo que sucede.

La profunda recesión, el ya previsible aumento en dos puntos de la desocupación, y el vertiginoso ritmo que está tomando la inseguridad son males mucho más graves que la satirización de una figura política, que por cierto no es nueva y siempre existió en la Argentina.

Discutir hoy los límites del humorismo, al menos es desproporcionado cuando todos los días muere una persona (llámese trabajador, policía o delincuente).

Enfrascada en estas discusiones poco felices, la dirigencia política no se ha ocupado en analizar los síntomas de una enfermedad que, lenta pero inexorable, se está volviendo crónica.

• Descontrol

No se advierte (o se prefiere no hacerlo) que los indicadores muestran una violencia descontrolada: en sólo seis meses fueron asesinados 30 policías, casi la misma cantidad de muertes que las registradas durante todo el año pasado. Se incrementó de modo ya difícil de calcular los asaltos a bancos, supermercados y casas de familia. Y se reproducen con mayor asiduidad los casos de toma de rehenes.

Los delincuentes cada vez son más precoces y las armas más poderosas.

La sociedad se está sumiendo en una psicosis de miedo cada vez más preocupante y lentamente va resignando sus espacios a quienes tienen el poder de la violencia. En la noche prefiere pasar los semáforos en rojo antes que detenerse. Convierte sus hogares en búnker y se prepara para afrontar su «guerra» con los más variados dispositivos tecnológicos.

Mientras tanto, las calles son zonas liberadas por donde con comodidad se desplazan los delincuentes. ¿Hay incapacidad para entender este delicado momento? ¿Falta seriedad para resolverlo?

Gobernar significa conducir con medidas precisas, aunque éstas puedan resultar criticables. Lo grave es cuando por desidia nadie hace nada. Algo, verdaderamente, está mal.

Dejá tu comentario