24 de enero 2001 - 00:00

El FBI vendrá a entrenar a grupo de elite para rescate de rehenes

Agentes del Federal Bureau of Investigation (FBI) vendrán en febrero a la Argentina para entrenar a un grupo de 70 hombres en el rescate de rehenes. Serán capacitados para actuar como "negociadores" y como comandos tácticos, capaces de salvar vidas y de recuperar objetivos estratégicos. El grupo especial estará integrado por hombres de las policías Federal, Bonaerense, de otras provinciales, de Gendarmería y de Prefectura. El programa ya fue expuesto en once provincias y en un año se pretende formar 80 grupos de este tipo en distintos puntos del país. La orden la dio el presidente De la Rúa y lo comanda el juez Héctor Yrimia, un experto en situaciones de crisis (resolvió cinco casos de tomas de rehenes). Los hombres serán entrenados con técnicas de la CIA y de la KGB, además de recibir un adiestramiento especial con policías de otros países acostumbrados a actuar en casos de extrema violencia. Se quiere terminar con la moda que tienen los delincuentes de usar a las personas como "escudos humanos" en los enfrentamientos con la Policía. El crimen del empresario Horacio Areco, asesinado por delincuentes que lo tomaron de rehén junto a su esposa en Tortuguitas, aceleró los tiempos de la puesta en marcha del programa.

Toma de rehenes en General Rodríguez (14/06/2000)
Toma de rehenes en General Rodríguez (14/06/2000)
Agentes especiales del FBI vendrán a la Argentina en febrero para entrenar como «negociadores» a un primer grupo de elite de 70 hombres que actuarán en casos de toma de rehenes.

El entrenamiento forma parte de un programa que se ejecuta en forma muy silenciosa y que tiene como misión crear comandos especiales (tipo SWAT) en distintas provincias, que actuarán en casos de delitos considerados de alta complejidad.

El proyecto -denominado DACSSI-contempla la creación de un comité de crisis (donde se ubicará el cerebro de la operación), un equipo de mediadores-negociadores y un grupo táctico que será utilizado para poner fin a un accionar delictivo.

La nueva estrategia para combatir el ya frecuente delito con toma de rehenes también incluye dos aspectos que anticipan polémica: una reforma al Código Procesal en el que se indique claramente que la toma de decisiones en un caso de crisis de rehenes estará a cargo de la Policía o de las fuerzas de seguridad, sin intervención de fiscales o jueces. Y una disposición para que la prensa esté a 200 metros de distancia y fuera del perímetro considerado como teatro de operaciones.

El diseño del plan ya ha sido anticipado y puesto en conocimiento en once de las 23 provincias. Se estima que en un año habrá 240 comités de crisis comandados por jefes policiales y de fuerzas de seguridad, 240 negociadores y 80 grupos tácticos capaces de resolver situaciones de máxima complejidad, además de 340 asesores, integrados por psicólogos, psiquiatras forenses y especialistas en criminología.

En los entrenamientos se utilizarán técnicas empleadas por espías de la CIA y la KGB
, y de inteligencia, además de montar un centro de operaciones con sala de situación en cercanías del aeropuerto de Ezeiza. También se piensa armar, al más puro estilo James Bond, una central móvil con sofisticados equipos para actuar en situaciones de conflicto en la Capital Federal y el conurbano bonaerense y un equipo helitransportable para ser usado en casos de extrema gravedad en algún punto del país. Estos escuadrones estarán capacitados para actuar en episodios de lavado de dinero, contrabando y delitos informáticos o para recuperar objetivos estratégicos como un centro atómico o una represa.

Puesta a punto

El plan de acción está siendo ejecutado y coordinado por el juez Héctor Luis Yrimia, especialista en acciones de riesgo, con un amplio currículum sobre el tema y con entrenamiento de la DEA y del FBI.

El programa fue puesto en marcha en junio del año pasado, luego de que el gobierno de De la Rúa viviera en carne propia su primer dramático episodio con rehenes. Fue en La Paternal, cuando dos delincuentes tomaron a tres personas como escudos humanos para escapar de la Policía.

El juez que actuó en ese momento fue el propio
Yrimia. El Decreto 0646 le dio vida a este programa tomando como base a la Ley de Seguridad Interior y entre los fundamentos que se esgrimen se señala que «resulta necesario para que la resolución del accionar delictivo con toma de rehenes se realice con el menor riesgo de las personas involuntariamente involucradas en el mismo».

Ahora depende de la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio del Interior y apunta a la capacitación de los hombres que provienen de las policías provinciales, Federal, bonaerense; de fuerzas como Gendarmería, Prefectura, Aeronáutica y del Servicio Penitenciario y del Poder Judicial.

«La prioridad máxima es salvar vidas humanas: la del rehén en primer lugar, las de los policías que intervienen en la solución del conflicto, las de terceras personas que puedan andar por el lugar e incluso la del captor»
, comenta a Ambito Financiero el juez Yrimia en una sala de situación que se asemeja al Pentágono, aunque en una dimensión mucho menor, ubicada en el Ministerio de Seguridad Interior en el barrio porteño de Recoleta.

Para este juez que actuó con éxito en cinco casos de rehenes debe haber una policía altamente capacitada para actuar en momentos de mucha tensión.

«El comité de crisis es el que toma las decisiones y define si se sigue negociando o se utiliza la fase operativa. El negociador es el encargado de deponer la actitud del captor, debe saber con quién está hablando y tiene que perforar su cerebro para que se entregue. El grupo táctico debe contener el perímetro donde se va a trabajar y tomar cartas sólo en la parte final del hecho ya sea porque se entregó el captor o porque se utilizó la solución táctica»
, detalla el juez.

Capacitación

Para el juez Yrimia dos años será el tiempo que lleve la formación total de estos grupos luego de meses de entrenamiento en el país y en el extranjero.

La atención especial está depositada sobre el mediador-negociador
(«la piedra angular de este proyecto»). De su personalidad especial y de su capacidad dependerá el uso o no de la fuerza.

El grupo táctico es el otro eslabón importante;
«será los ojos y los brazos del cerebro de la operación», dice Yrimia y señala que está concebido como «el cirujano de la operación; no puede equivocarse porque se trata de la vida o la muerte de una persona».

En los entrenamientos de campo el grupo táctico será evaluado mensualmente y se le pedirá una calificación de 10 sobre 10 y se prevén ejercicios de tiro de no menos de 500 disparos por mes.

Negociaciones

Actualmente, las fuerzas de seguridad realizan esa cantidad de disparos en un año.

La premisa sobre la que se desenvolverán estos grupos tiene que ver con la actitud del delincuente que toma a una persona como rehén.
Yrimia entiende que «hay alguien que quiere mostrar al mundo que es el dueño de la vida de una persona», y por eso sostiene que el resultado de la operación depende de la actitud que tome el captor. «Es el captor el que define el final del episodio. No es la Policía, el juez, ni el fiscal.»

Según afirma, éste es un principio rector en países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, España, Italia, Austria e Israel, entre otras naciones. En esa línea de razonamiento, argumenta que en 100 casos de rehenes, 85 por ciento se resuelve por la vía de la negociación y sólo en 15 por ciento se opta por la vía táctica.

«La resolución de estos casos no debe demandar más de una hora y media. Todo dependerá de la capacidad con que se muevan las fuerzas regulares, los negociadores y el equipo asesor», resalta el juez.

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