4 de diciembre 2002 - 00:00

El plan de Duhalde, lejos del peronismo

Desde 1997 y aún antes, el actual presidente Eduardo Duhalde se dedicó a hablar contra «el modelo»; entendiendo por tal las transformaciones de los '90 basadas sustancialmente en la estabilidad, la apertura, la economía de mercado y la reinserción de la Argentina en el mundo. A pesar de que la economía creció como nunca, a 6,5% anual de promedio; a pesar de que logramos los mejores índices sociales de Latinoamérica; a pesar de que el dinero fluía a chorros hacia su rica provincia, lo que le permitió subir su presupuesto de u$s 3.000 a u$s 12.000 millones en ocho años; no pudo comprender que el mundo había cambiado y que el viejo modelo inflacionario del Estado prebendario que sustentaba un capitalismo asistido a costa de la mayoría de la población, había quedado atrás en el mundo y había colapsado en el país con la hiperinflación. No estaba solo en esta prédica, lo acompañaban Alfonsín y la mayoría de los radicales, y la izquierda criolla en sus múltiples versiones con Chacho Alvarez a la cabeza.

•Fracasos

Muchos incautos cayeron, sin apreciar la buena situación en que se vivía en aquella época ni comparar demasiado con el desastre del estancamiento y la hiperinflación. Fueron víctimas del discurso contra el «modelo neoliberal» creando un clima antirreformas que logró engañar a buena parte del país ocasionando muchísimo daño.

Tanto Alfonsín, como la Alianza, como ahora Duhalde, fracasaron en el gobierno con estas ideas. Pero se han pasado demasiados años repitiéndolas y no tienen la grandeza de reconocerlo. Lo primero que hizo Duhalde cuando llegó al gobierno fue atacar el corazón del «modelo»: devaluó y terminó con la convertibilidad, a pesar de la opinión contraria de la enorme mayoría que temía, con razón, la verdadera desgracia que sobrevino. El otro objetivo central de sus propuestas: no pagar la deuda pública, ya se lo había concretado Adolfo Rodríguez Saá con su festiva declaración del default. Le ganó de mano. El club bonaerense ha cumplido sus promesas, terminó con «el modelo» y ha reinstaurado el suyo.

•Modelo viejo

¿Cómo es el modelo Duhalde? Por lo pronto hay que señalar que es viejo. Fracasó estrepitosamente acá y en otros países en las últimas décadas, por eso lo abandonaron las naciones exitosas, de izquierda y de derecha. Consiste en una economía muy regulada, cerrada, con fuerte intervención estatal, con enormes déficit, con moneda débil, con el Estado emitiendo plata sin respaldo e incumpliendo sus compromisos internos y externos, al mismo tiempo que produce jugosas transferencias de ingresos basadas en la discrecionalidad. Estamos de lleno sumergidos en este modelo y las consecuencias han sido desastrosas, pero no sorpresivas.

La única verdad es la realidad. Y la realidad es que vamos mal. Por este camino y con un gobierno que perdió la credibilidad de los argentinos y del mundo no se puede salir adelante. El presunto «veranito» consiste en que algunas empresas han recibido una fuerte transferencia de ingresos que por supuesto alguien paga: la gran mayoría, el pueblo, que ha visto bajar sus salarios de u$s 700 a u$s 200 de promedio, y el ingreso per cápita de u$s 8.000 a u$s 2.500 desde 1999 a la fecha. Sin embargo, la enorme mayoría de los argentinos: ricos, pobres o de clase media, influenciados por 50 años de peronismo, rechazan este modelo dual, pre-peronista, basado en el despojo de las mayorías. Más aún el justicialismo, que se define a sí mismo como un movimiento cuya razón de ser es la justicia social y que siempre, menos esta vez, pudo ayudar a los humildes.

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