15 de febrero 2002 - 00:00

El trueque mueve ya $ 1.200 millones anuales en el país

La Argentina en crisis retrocedió miles de años para que la civilización se parezca a lo más auténtico del nomadismo con la utilización del trueque, un fenómeno que «explotó» en los '90 y que a lo largo de 2001 se duplicó, con transacciones que movieron alrededor de 1.200 millones de pesos para que sobrevivan más de 2.500.000 de personas en el país.

Existen 4.500 clubes del trueque en las 23 provincias y la Capital Federal, donde se intercambian todo tipo de productos elaborados artesanalmente, ropas, calzados, alimentos y hasta trabajo.

Buenos Aires, con el conurbano como epicentro, es la provincia con más nodos en el país. Funcionan en total 1.500 sedes y la mayor concentración está en la zona Oeste (Morón, Merlo, San Miguel).

«Cuando desarrollamos la actividad pensamos en un espacio medieval de desestructuración de la mente; pensamos en el club del trueque como espacio de contención social, psicológico y económico, para que, precisamente, el dinero no afecte nuestra condición de persona», le dijo a Ambito Nacional Hugo Covas, presidente de la Red Global del Trueque, la más grande del país.

Antes de terminar el año 2000 en la Argentina había 800.000 socios del club del trueque. La crisis política y económica de 2001, que derivó en la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, provocó un incremento notorio en el sector que se refleja en las 2.500.000 personas que ya se adhirieron a la economía de intercambio, tan auténtica como primitiva. Los nodos aparecen en medio de la depresión económica como una opción interesante para los desocupados que encuentran soluciones a corto plazo para la subsistencia.

•Efectos

«Los que hacemos el trueque creemos en un efecto de reciprocidad y solidaridad de la gente, por eso aspiramos a que antes de fin de año en el país haya 7 millones de prosumidores», contó Covas, un químico que hace más de 20 años trabaja en este tipo de experiencias que se cerraron en 1995 con el plan Econóferas y la creación del trueque, una manera de cambiar productos y servicios sin dinero.

«Uno puede ir a sacarse una muela al club y pagar con zapatillas o comida», explicó un prosumidor para ejemplificar la función del trueque. En los nodos no circula efectivo, algo común en casi todas las provincias argentinas producto de la «lecopización» de la economía. En el trueque los socios se manejan con créditos, que son tickets que indican el valor de los productos o servicios. A modo de ejemplo, se puede decir que un kilo de pan cuesta 1 crédito (peso).

Por este sistema se pueden encontrar casos de intercambio increíbles como, por ejemplo, que un electricista realice un trabajo a cambio de una clase de inglés o computación. Este intercambio de productos y servicios, que ya es furor en las provincias, fue aceptado el año anterior por el gobierno nacional que a través de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa firmó un convenio con la Red Global del Trueque para fomentar el desarrollo de los clubes del trueque, con la capacitación de los prosumidores.

«El acuerdo con el gobierno se cumplió con total eficiencia, ya que se impartió un modelo de descentralización de la actividad con la contratación de los docentes para enseñar las disciplinas que la gente quería abordar como plomería, albañilería y panadería, y se les pagó a todos los capacitadores», dijo Covas, y al mismo tiempo adelantó que el convenio podría renovarse próximamente.

El fundador del trueque en el país mencionó además la posibilidad de «desarrollo de empresas sociales que evolucionan con el concepto de pueblo-empresa».

En los nodos de todo el país se encuentra a personas que realizan trabajos de panadería, gastronomía, plomería, albañilería, pintura, mecánica, costura, y otros que intercambian frutas, verduras, ropas, calzados, muebles, electrodomésticos y toda clase de productos.

•Impuestos

El trueque aparece como una opción para pagar, con mano de obra, los impuestos municipales en Trenque Lauquen, El Bolsón (Río Negro), Gayman (Chubut) y próximamente en Plottier (Neuquén). El municipio rionegrino fue pionero de este novedoso sistema en abril de 2001 luego de que el entonces intendente Sergio Wisky fracasara en su intento de cobrar compulsivamente a los contribuyentes morosos, que generó un profundo malestar entre los vecinos. La comuna decidió a partir de ese momento suspender las intimaciones y los embargos, promover el esquema del trueque y condonar la deuda de los contribuyentes de mayores carencias. Sierra Grande, en la costa atlántica rionegrina, es otra de las ciudades donde la población vive del trueque. Desde el cierre de la mina de Hipasam, en 1992, la población se redujo de 23.000 habitantes a tan sólo 7.000, que eligieron el sistema para subsistir. El club es uno de los más importantes de la provincia. El intercambio que ganó millones de adeptos en la Argentina también se extendió en los últimos años a Uruguay, Paraguay, Brasil y España. En tanto, en Estados Unidos, Canadá y Japón también funcionan iniciativas similares, pero no inspiradas en la necesidad de la población.

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