• EE.UU., ITALIA Y LUXEMBURGO DAN LUZ VERDE A OPERACIÓN EN LAS PRÓXIMAS HORAS
Amado Boudou
Intensa actividad hubo ayer en el Palacio de Hacienda ultimando los detalles finales de la oferta por el default. Trascendió que en una teleconferencia entre funcionarios de la Secretaría de Finanzas y los bancos que organizan la transacción (Barclays, Deutsche y Citi) se confirmó que la operación está prácticamente auto-rizada por los organismos que supervisan los mercados en Estados Unidos, Italia y Luxemburgo. Sólo resta entonces formalizar la presentación de la oferta económica, es decir, el detalle completo de los nuevos papeles que ofrecerá el Gobierno en canje y el reconocimiento o no de los pagos ya efectuados a los bonistas que aceptaron la propuesta inicial lanzada en 2005.
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Está primando la teoría de endurecer la oferta habida cuenta del despegue del 40% que tuvieron los papeles argentinos desde marzo. Esa decisión tendría un impacto mínimo en el porcentaje de aceptación, que puede rozar el 80% si se mantiene el actual clima positivo en Wall Street. Se busca también no repetir el error cometido en 2005, cuando se incluyó en esa oferta el cupón PBI, un papel que paga a los bonistas en función del crecimiento de la economía argentina. Este instrumento, si se lo eliminaba de la propuesta, no afectaba en nada el grado de adhesión. Bonistas le daban un valor de un centavo de dólar. Desde 2005, la Argentina debió pagar u$s 4.700 millones por este papel (u$s 400 millones en 2006, u$s 800 millones en 2007, u$s 1.500 millones en 2008 y 2.000 millones el año pasado). Demasiado oneroso el obsequio.
Lo que se está estudiando seriamente en el Gobierno es la eliminación de los pagos de intereses en el Discount desde 2005 (el papel entregado hace cinco años). También en la mira se encuentra el pago del cupón del PBI correspondiente a diciembre de 2009 que estaba en el borrador de la oferta. Lo que es un hecho es que el nuevo título que planea emitir la Argentina para hacerse de u$s 1.000 millones de fondos frescos en una opera-ción en paralelo al canje tendrá un cupón de intereses menor. Pasaría del 9,5% anual en dólares al 8,75%. El valor de la oferta a los bonistas, aun limada por estas decisiones, estaría cerca de los u$s 50 dólares, lo que la haría bastante acep-table para los grandes inversores. Incluso se dejará de lado la picardía de hacer subir a los papeles argentinos con compras del BCRA y de la ANSES para hacer más valiosa la propuesta. Es un hecho que en las próximas horas, quizás el viernes, se anuncien los cambios desde Estados Unidos, hacia donde viajan Cristina de Kirchner y Amado Boudou para participar de una cumbre sobre desarrollo nuclear.
Los mercados están ávidos de papeles con elevado rendimiento como el que promete la Argentina. Ayer se conoció que México lanzó u$s 1.000 millones en sus papeles emblemáticos, los UMS a 2040. Hoy habrá más emisiones de otros países de la región. El margen para la Argentina es amplio. Sólo resta orar para que no se complique la situación en Grecia, que fue lo que generó ayer cierta preocupación entre inversores en países emergentes. Desde el último jueves, el rendimiento de los papeles griegos a dos años de plazo trepó más de un punto porcentual, al 6,20% anual. Aún está lejos de argentinizarse, pero lo concreto es que se trata de la única amenaza existente hoy para la oferta por el default. Lo más probable es que desde el próximo lunes, a lo sumo el miércoles, se dé el puntapié inicial a la oferta, que ya tiene asegurada la participación de casi u$s 15.000 millones de papeles en default sobre un total de u$s 20.000 millones, un monto que podría ser aún mayor dependiendo de cómo operen los mercados internacionales.
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