La Aduana investiga los movimientos de una organización que intenta introducir al país residuos hospitalarios que pueden provocar graves daños a la salud de la población por sus efectos infecto-contagiosos. Los materiales vienen encubiertos bajo el disfraz de donaciones de «ayuda humanitaria para el Tercer Mundo» y están dirigidos a hospitales de escasos recursos de algunas provincias y a asociaciones benefactoras. Los residuos provienen de Estados Unidos y Francia.
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En los últimos meses la Aduana logró interceptar 10 contenedores en cuyo interior encontró material tan diverso como mobiliario médico usado, material de electromedicina y biomédico; colectores de muestras de sangre, filtros de hemodiálisis, colchones ya usados y medicamentos vencidos. En los rótulos de algunos de éstos figuran las fechas de vencimiento, que van desde 1981 hasta 1998, otros en cambio no tienen fecha de fabricación ni de vencimiento. Según la Organización Mundial de la Salud, están encuadrados como «residuos hospitalarios».
La investigación encarada por la Aduana y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) comenzó a principios de este año a partir de un inusual incremento de ofertas de «donaciones» para la salud. En los últimos meses se registraron 28 consultas para ingresar este tipo de material al país ofrecido por asociaciones que ni siquiera son conocidas en la Argentina. Siete embarques de este tipo están en el puerto esperando que se cumpla la orden de reembarco efectuada por la Aduana, tras establecer que efectivamente se trata de residuos hospitalarios.
Engaño
La operación para ingresar el material hospitalario recorre distintos caminos. Son las propias entidades oficiales y civiles las que se encargan de pedir la autorización para la importación de la donación. El trámite se hace ante la ANMAT y luego por Aduana. Los interesados presentan un listado con un detalle de la mercadería que fue ofertada y su estado. Hasta aquí, todo bien y legal. La sorpresa es cuando llegan los contenedores, porque una vez abiertos aparecen cientos de elementos que no figuran en el listado. Así sucedió, por ejemplo, con una partida de productos donados desde los Estados Unidos por Argentinian Ladies Mercy Association (ALMA) con destino al Departamento de Asistencia a la Comunidad del Senado. Una verificación llevada adelante por la Aduana y la Dirección de Tecnología Médica de la ANMAT, realizada el 2 de agosto, sobre el contenedor JOLU-9001001-5 en el depósito fiscal Multistore, en Dock Sud, descubrió que una importante cantidad de mercadería donada no estaba en condiciones y que su uso implicaba un riesgo para la salud humana.
Peligro
Un detalle sobre esta verificación -al que tuvo acceso Ambito Financiero-es alarmante y preocupante. Por caso, se hallaron esponjas para cirugía vencidas, catéteres y sondas vencidos en enero y marzo de 1999. Apósitos de uso estéril vencidos en 1999; sistema de electrodos para neonatos vencidos en marzo de 1995; jeringas, sets para traqueotomía, sets para infusión (incluyendo filtros) de uso estéril sin fecha de vencimiento ni de fabricación. Sistema de cardioplegia de uso estéril sin fecha de fabricación ni de vencimiento, así como también esponjas de drenaje para traqueotomía vencidas y tubos traqueales sin fecha de fabricación.
Lo descripto formaba parte de un grupo mucho mayor de productos hospitalarios y de uso general (ropa, calzado, mobiliario). En algunos productos de uso estéril se observaron leyendas escritas con marcador indicando su estado de «expired» (producto vencido), indicación realizada desde el origen de la donación. Como una broma de mal gusto, en algunas cajas aparecía la inscripción: «Third World» (Tercer Mundo) y otras con rótulo de riesgo biológico.
En un informe realizado por la ANMAT, se consideró que estos productos no brindan las garantías mínimas exigibles, en cuanto a seguridad y eficacia, para su uso en seres humanos y que en consecuencia no se debía autorizar su ingreso al país.
Este es sólo un caso, pero existen muchos más: en otro embarque se han detectado bisturíes, tijeras y pinzas de cirugía usados, elementos estériles abiertos, vencidos o con fallas en el cierre. O, en equipamiento odontológico, sillones dentales con secreciones, tipificados como residuos sólidos en centros de salud por la Organización Mundial de la Salud.
Una fuente calificada -que pidió mantener su nombre en reserva- observó que «ningún elemento de uso humano sobre paciente puede no tener fecha de vencimiento y de fabricación».
Y añadió que «la reesterilización está prohibida en el país». Extraoficialmente se conoció que a un embarque que prove-nía de Francia con este tipo de material se le impidió el ingreso al país y que se ordenó su reembarque, medida que se cumplió en marzo último.
Controversia
Las investigaciones efectuadas hasta el momento no abren sospechas sobre las asociaciones o entidades a las que estaban dirigidas las donaciones, más bien se considera que «fueron traicionadas en su buena fe y estafadas moralmente». Aunque, en los últimos meses -según trascendidos-, algunos operadores del Senado se habrían mostrado interesados en que estos productos no regresen al país de origen. Aquí está instalada la controversia, porque se asegura que si el Estado acepta los productos que se encuentran en buenas condiciones y se hace cargo de la destrucción del resto (es decir los que no están en condiciones para uso humano), estaría aceptando la intención de convertir al país en un depósito o basural de residuos hospitalarios.
«En este tipo de situaciones está quien paga para deshacerse de estos materiales y quien cobra para hacerse cargo. Es evidente que se sabía lo que se enviaba, la fechas de vencimiento y los rótulos así lo se-ñalan», comentó una fuente que participa de la investigación. Sobre el tema ya hay pedidos de informes desde el gobierno.
El caso fue calificado como un nuevo intento de introducir al país residuos contaminantes, como ya ocurrió con los desechos cloacales de Francia o barro biológico o la importación de residuos industriales.
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