23 de junio 2005 - 00:00

¿Los bonaerenses de Kirchner?

No se animan todavía a difundir oficialmente en un aviso los 61 intendentes de la provincia de Buenos Aires que el gobierno descuenta lo apoyarán en la elección del 23 de octubre próximo. Hay dudas sobre algunos como para oficializar el lanzamiento. No obstante, ayer trascendió la lista secreta que manejan en la Casa Rosada. La casi totalidad fue lograda por el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y, en grupo o individualmente, han ido desfilando por la Casa Rosada, donde saludan al Presidente. Sobre 134 municipios, 61 no llegan a la mitad y no incluyen varios de los grandes conglomerados del Gran Buenos Aires, excepto La Matanza, Moreno, José C. Paz, Florencio Varela y Merlo. No todos los restantes quedan para el duhaldismo, aunque tenga la mayoría de los que poseen más votantes. Por caso, hay vecinalistas y radicales (San Isidro de Gustavo Posse, radical) que se han acercado a Kirchner -generoso en dinero para obras-, pero se duda en sumarlos a la lista. Esos 61 que trascendieron -donde no todos los habitantes son kirchneristas o duhaldistas, lógicamente- ¿alcanzarán para el propósito del gobierno de consagrar a Cristina Kirchner y transformar la elección de octubre en un plebiscito sobre dos años de Néstor Kirchner, aunque el oficialismo descarta su erróneo enfoque lanzado sobre una elección meramente legislativa?

¿Los bonaerenses de Kirchner?
Es la carta que guarda Néstor Kirchner, la que suponeobligará a Eduardo Duhalde a capitular. Un indicio, inédito en la última década y media de hegemonía duhaldista, de que el peronismo ortodoxo, dominado por el ex presidente, enfrenta su hora más difícil. Es la lista de los 61 intendentes -54 del PJ, 7 vecinalistas- que, con firma y DNI, formalizarán su respaldo a la candidatura de Cristina Fernández como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires en desmedro de la postulación de Hilda Chiche Duhalde.

Kirchner tiene la lista de intendentes sobre su escritorio (la mayoría se los arrimó Felipe Solá) y la esgrime como un cuchillo para forzar a Duhalde a un pacto leonino que el ex presidente no está dispuesto a aceptar. Forma parte del póquer político que por estas horas juegan ambos caudillos.

Los 61 intendentes que encolumnó Kirchner no alcanzan a la mitad de los 134 distritos en que está dividida la provincia. Sin embargo, son una mayoría sobre el total de los 72 que controla el PJ. El resto están repartidos entre la UCR (46), el ARI (2) y el vecinalismo independiente.

• Apoyos

Esos detalles son la clave para dimensionar con cuántos apoyos puede contar para sí Kirchner y hasta qué punto eso que asegura tener le bastará para quebrar al duhaldismo. Algunos datos:

• Entre los 61 intendentes están los jefes de algunos de los distritos con mayor volumen de votos. El caso paradigmático es La Matanza, con
Alberto Balestrini. Con 800 mil votos, ese municipio cuenta con el sexto caudal electoral del país, por encima de varias provincias. También son importantes, en cuanto a cantidad de votos, Moreno (Andrés Arregui), Quilmes (Sergio Villordo), Florencio Varela (Julio Pereyra), José C. Paz (Mario Ishi) y Merlo (Raúl Othacehé).

• De todos modos, junto a
Duhalde permanecen la mayoría de los distritos más poblados: Avellaneda ( Baldomero Alvarez), Berazategui (Juan José Mussi), Lomas de Zamora (Jorge Rossi) y Lanús (Manuel Quindimil), entre otros. Esos municipios forman parte de lo que Felipe Solá, no sin desprecio, define como «la avenida Pavón» en referencia a la calle que atraviesa el territorio donde el duhaldismo retiene el mayor control. En la otra punta del conurbano, hay otros dominios que perduran junto al ex presidente: Tres de Febrero (Hugo Curto) y San Miguel (Aldo Rico) son los más poderosos que puede computar como propios Duhalde en la zona norte. Es probable, también, que Escobar, donde manda Luis Patti, termine sumando engordando el caudal del duhaldismo (ver nota aparte).

• Así y todo, es simplista presumir que la pertenencia de sus intendentes implicará volcar todo el caudal electoral hacia uno u otro lado. Ninguno de los mencionados, estén con
Duhalde o Kirchner, tiene alambrado su municipio ni cautivo a los votantes. Ni La Matanza es plenamente de Kirchner, ni Avellaneda terminará -ante una confrontación- arriada detrás de la candidatura eventual de Chiche. Un ejemplo para ilustrar: mientras Arregui de Moreno figura en la solicitada pro Cristina, su jefe político (o ex), Mariano West, continúa fiel a Duhalde. ¿Cómo se repartirán los votos?. Es la duda que ni el presidente ni su antecesor pueden develar.

• Lo que sí puede exponer el Presidente es que, por primera vez en 15 años, se logra perforar el cerco duhaldista. Ni
Carlos Menem, en la década que reinó en la Casa Rosada, logró desmembrar al PJ bonaerense, una estructura que históricamente basó su poder en la unidad; en el abroquelamiento. Menem, porque no quiso o no pudo, apenas le arrebató pudo capturar a dos o tres caciques del conurbano. Juan Carlos Rousselot (Morón) a mediados de los '90 y Alejandro Granados, que todavía gobierna Ezeiza -ahora está con Kirchner y firmará la solicitada- son algunos de los contados ejemplos.

• Un capítulo aparte son los vecinalistas. En la lista que se reserva Kirchner figuran 7. El más importante es
Alberto Groppi, de Esteban Echeverría -que en 1999 llevó la boleta de Duhalde presidente-. Los demás, como el grueso de los distritos del interior -salvo Bahía Blanca (Rodolfo Lopes) y La Plata (Julio Alak), ambos con Kirchner, y Mar del Plata, donde el radical Daniel Katz coquetea con el Presidente pero no firma la solicitada ni se plegará a su esquema electoral- tienen escaso peso en cuanto a votos.

• Un caso aparte son los radicales. Ninguno figura en la lista que maneja la Casa Rosada pero se está a un tranco de hormiga de sellar un acuerdo político con
Helios Eseverri, uno de los coroneles del Grupo Olavarría. Más lejos aparece la chance de Gustavo Posse (San Isidro) que, a pesar de haber aceptado una invitación de Kirchner para visitarlo en la Casa Rosada, no tiene en su planes plegarse al proyecto del gobierno. El resto de la UCR, detrás de Luis Brandoni o del candidato que en las próximas horas anunciarían los rebeldes -«margaritos» más GO- se mantendrá fiel a su pertenencia partidaria a pesar que de que algún pícaro podrá, como se ha hecho siempre, cortar boleta para beneficiar -no sin algo a cambio- a Cristina o a Chiche.

• Certeza

Despejadas esas dudas ¿qué garantía tiene Kirchner de que, aun con 61 intendentes, logrará imponer a su esposa como candidata a senadora y, además, lograr el proclamado plebiscito sobre su gestión? El Presidente no tiene la certeza y por eso, todavía no difundió la lista de «los 61».

Hasta anoche, luego de dos intentos fallidos -mejor dicho: frenados desde el gobierno- la lista de intendentes leales permanecía guardada en un cajón del despacho presidencial.

¿Saldrá finalmente publicada o, como se especula en la Casa Rosada, su sola existencia servirá para lograr el objetivo último: hacer arrodillar a
Duhalde?

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