20 de junio 2003 - 00:00

Malvinas exige una política de Estado

La reciente resolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas reiterando su exhortación para que la República Argentina y el Reino Unido comiencen una negociación que incluya todos los aspectos sobre el futuro de las islas Malvinas constituye la continuidad de una sucesión de pronunciamientos similares que viene haciendo este Comité desde hace muchos años, en concordancia con resoluciones semejantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La posición asumida en esta oportunidad por el canciller argentino es sustancialmente igual a la que vinieron sosteniendo los gobiernos constitucionales desde hace mucho tiempo en cuanto a la ratificación de nuestros derechos de soberanía sobre las islas Malvinas y la invitación al Reino Unido para resolver la disputa en la mesa de negociaciones.

De todos modos no está de más señalar que a partir de la reforma constitucional de 1994, al sancionarse por unanimidad la cláusula transitoria primera que tuve el honor de proponer a la Convención Constituyente, ningún gobierno podrá apartarse del camino que esta norma establece en forma concluyente a saber:

a) Que la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte del territorio nacional.

b) Que la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía que constituye un objetivo permanente del pueblo argentino, se efectuarán conforme a los principios del derecho internacional.

c) Que se respetará el modo de vida de sus habitantes.

Estos preceptos fundamentales constituyen el núcleo duro de una verdadera política de Estado que bajo ningún punto de vista se puede soslayar ni desvirtuar con interpretaciones coyunturales ni oportunistas.

En ese sentido resulta perjudicial para la posición argentina que se sostenga con ligereza, posiblemente en procura de algún mezquino rédito político, que la República Argentina haya reconocido a los isleños el carácter de «parte» en el conflicto de soberanía. Su participación en el marco del conflicto ha sido siempre como
«súbditos de la potencia usurpadora», es decir, como británicos que habitan las islas, cuyo único derecho en ese carácter es que se les reconozca su «modo de vida» según el texto constitucional.

•Temas de fondo

Si realmente se quiere asumir en serio esta política de Estado, deben dejarse de lado lo anecdótico y superficial (ositos, saludos, desplantes, etc.) para encarar los temas de fondo que están directamente vinculados con la soberanía, tales como la exploración y explotación de hidrocarburos, la pesca, la plataforma submarina, etc. etc.

En este último aspecto debo señalar que acabo de actualizar por enésima vez el proyecto de ley que presentara hace varios años estableciendo sanciones para las empresas que exploren o exploten hidrocarburos en la zona de Malvinas sin permiso del Estado argentino. Es de esperar que esta vez no vuelva a caducar por falta de tratamiento en la Cámara de Diputados.

Por último, creo que la situación internacional es propicia para plantear ante nuestros hermanos americanos la
«latinoamericanización» de la causa por Malvinas, que consistiría en que todos los países asuman como propia esta legítima reivindicación, porque en definitiva la usurpación británica no sólo mutila a la República Argentina sino a todo el continente americano.

(*) Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la Nación

Dejá tu comentario