15 de febrero 2001 - 00:00

Misterio y pacto de muerte

La muerte de Mariano Isidoro Losanovsky Perel guarda oscuros enigmas que parecen (¡oh, coincidencia!) «robados» de las grandes novelas de suspenso. En menos de 48 horas, el ejecutivo de la empresa Antfactory sospechado de doble agente del espionaje y de operador en el lavado de dinero pasó a convertirse en un émulo de Maquiavelo, capaz de matar a su mujer y de suicidarse para dejar a sus hijos, como única herencia, un seguro de vida por tres millones de pesos.

A muchos les cuesta creer que este hombre, amante de la informática, de las armas, del espionaje y del dinero, pudiera orquestar el diabólico plan de matar a Rosita (su mujer) y después pegarse un tiro en la nuca, como si fuese un contorsionista. Sin embargo, quienes lo conocieron y compartieron horas de su dinámica vida en el mundo de los negocios y de las operaciones financieras no descartan que pudiera haber ideado semejante plan. «Perel era capaz de todo, en eso residían sus éxitos y fracasos. Era un hombre increíblemente astuto». La recuperación de los archivos borrados dio una primera pista seria en este caso, que como todos los crímenes importantes ya está rodeado de internas entre los investigadores que sólo contribuyen a generar malas interpretaciones, cúmulos de versiones e historias desopilantes que poco ayudan a resolver estas muertes. Como se dice: no hay crímenes perfectos; hay investigaciones inperfectas. Y el caso Perel transita ese peligroso camino.

Para los investigadores que sustentan la tesis del homicidio seguido de suicidio no quedan dudas de que fue el propio Perel el que escribió el texto: «Soy un gringo, colaborador del Citibank, muerto por no pagar el rescate del Citigroup», mensaje que después dejó en su habitación «para aparentar un doble asesinato».

Siempre según la teoría de estos investigadores, Perel copió el mensaje el 1 de febrero a las 17.30 de uno similar que apareció junto al cadáver de Ron Sanders, un técnico petrolero que fue secuestrado en octubre pasado en la selva ecuatoriana, junto al argentino Juan Rodríguez cuando trabajaba para la petrolera Repsol-YPF. Los secuestradores pidieron un rescate de 80 millones de dólares, por la libertad de los cautivos.

El mensaje dejado junto al cuerpo de Sanders fue escrito sobre una sábana blanca y la leyenda decía: «Soy un gringo, muerto por no pago de secuestro compañía HP Pompeya DG». Ayer se confirmó que ese día Perel estaba en Buenos Aires y según se dice habría impreso esa frase en alguna de sus oficinas secretas.

La historia sigue de la siguiente manera: Perel y su esposa se hospedaron en el apart-hotel de Cariló. El ejecutivo de Antfactory llevó consigo su computadora personal, el mensaje escrito en inglés ya impreso y sus dos armas: una Walther PPK 7,65, muy usada durante la Segunda Guerra Mundial, la cual apareció sobre la cama junto a los cadáveres y que, según las primeras pericias, fue utilizada para cometer el homicidio, y una pistola Glock, calibre .40 similar a la que usaba en las películas el agente 007, James Bond.

El matrimonio cenó, bebió un vino muy caro y después Perel ejecutó su plan: mató a su esposa de un tiro en la nuca, introdujo el virus para destruir los archivos, gene-rar más confusión y evitar ser descubierto, dejó el mensaje sobre la cama y se suicidó. «Nunca hubo un Killer. El montó toda la escena para que creyeran que lo habían matado, por eso no faltó nada», dijo una fuente que investiga el caso.

- ¿Pero por qué?
, preguntó este diario. - Sencillamente porque estaban quebrados. Habían tocado fondo y ya no tenían manera de salir. De esta forma por lo menos se aseguraban que sus hijos cobraran el seguro de vida, contó la fuente.

En esta línea de razonamiento, el investigador también hizo referencia a una supuesta enfermedad que padecía la esposa de Losanovsky Perel. «Aparentemente estaba afectada por un cáncer a la sangre», dijo.

- Me está diciendo que pudo tratarse de un «pacto de muerte»
, interrogó este diario.

- No afirmo, ni descarto nada, sólo digo que la situación del matrimonio era insostenible.


También se le preguntó al sabueso si ese diagnóstico se correspondía con los resultados de los estudios realizados sobre vísceras y sangre de las víctimas, si en ellos aparece la posible ingesta de algún tipo de fármaco, ya que en el lugar del crimen fueron encontrados algunos como Lexotanil. «Los tendremos confirmados en 15 días más, hasta ahora sólo hay resultado preliminar».

También se espera los resultados finales de las pericias balísticas sobre las manos de las víctimas que permitirá tener certeza sobre quién disparó esa madrugada. Esto terminará por cerrar un caso sobre el que todavía existen más dudas que certezas.

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