15 de mayo 2002 - 00:00

Secuestros: empresas extreman protección de sus ejecutivos

El aumento de los secuestros obligó a las empresas extranjeras a extremar la seguridad de sus ejecutivos. La protección de sus directivos excede los límites de la custodia personal o la instalación de circuitos de seguridad en sus viviendas. Comprende, ahora, el blindaje de sus vehículos, la recomendación de utilizar chalecos antibalas, la contratación de seguros de vida de hasta 6.000 pesos anuales y también el uso de helicópteros para transportarlos de un lugar a otro.

En algunas empresas, circula un paper interno en el que se aconseja a los directivos no conducir personalmente sus automóviles y modificar permanentemente sus recorridos cuando se dirigen a su empresa o regresan a su hogar.

También los exhortan a adoptar el mayor números de precauciones posibles cuando se dirigen a los aeropuertos o arriban al país.

Inclusive los hoteles internacionales vienen reforzando desde diciembre la «seguridad invisible» (cámaras, micrófonos y custodia civil) en sus dependencias duplicando y triplicando los turnos de las guardias en distintos sectores del hotel.

La situación pareciera retrotraer a la Argentina a las decadentes imágenes de la década del '70 cuando los empresarios eran víctimas reiteradas de los secuestros protagonizados por bandas armadas.

Pero es esta época del auge de la violencia, de la inseguridad y de la nueva modalidad de «secuestros express», la que ha impuesto a las compañías la necesidad de tomar mayores recaudos para salvaguardar la vida de sus principales hombres de negocios. Otro síntoma de una Argentina que desalienta inversiones y preocupa a los empresarios.

En los últimos meses algunas empresas de seguridad privada hasta han llegado a ofrecer
un sofisticado chip que se adhiere al cuerpo para que una persona pueda ser rápidamente localizada. Se trata de un mecanismo de protección mucho más eficaz que los sistemas antes mencionado, valuado entre 500 y 2.000 dólares y cuyo uso es ya habitual en los Estados Unidos.

Pero ahora no son sólo «secuestrables» los empresarios o gerentes, también lo son los jugadores de fútbol (el caso del hermano de
Juan Román Riquelme es una clara muestra) o actores, y además lo son estudiantes, amas de casa y hasta un simple conductor de un taxis.

Los investigadores que hablaron ayer con
Ambito Financiero, cuidaron de establecer diferencias entre un secuestro extorsivo y un «secuestro express».

• Pico máximo

El primero necesita de una inteligencia previa sobre la víctima, están bien armados y esencialmente tienen acceso a una infraestructura que les permite mantener en cautiverio a la persona durante varios meses. Para lograrlo pueden cambiar de «aguantaderos» (lugares) varias veces hasta que logran el pago de rescate. En 90% de los casos los secuestradores reciben información «desde adentro», es decir proporcionada por allegados a las víctimas. Los años '70 marcaron el pico máximo en la historia de este delito. Se estima que en Latinoamérica, la industria del secuestro extorsivo mueve un negocio valuado en 1.000 millones de dólares anuales.

Nacido en México, el
«secuestro express» se extendió rápidamente por todo el continente, especialmente en Venezuela y en Colombia, donde anualmente se registran cerca de 3.000 casos.

En la Argentina, la modalidad comenzó a tomar inusitado auge en 1999.
De estos casos 65% se produce durante la tarde o entrada la noche. Las bandas no reparan en detalles y sólo apuestan a que dure el menor tiempo posible. La víctima permanece retenida durante tres o cuatro horas hasta que los delincuentes negocian con los familiares su liberación a cifras bajísimas. Generalmente se comienza pidiendo un rescate superior a los 100 mil dólares y se termina aceptando hasta mil pesos. « Se trata de una especie de remate donde se le pone valor a la vida de la víctima», comentó un investigador.

La Policía no ha logrado reunir una estadística de episodios registrados desde ese año a la fecha. La falta de denuncia es un común en estas situaciones.

• Registro

El Departamento de Delitos Complejos de la Policía Federal tiene registrado en lo que va del año sólo cuatro casos, tres de los cuales ya han sido resueltos. Uno de ellos tiene que ver con el secuestro de un empresario coreano que fue obligado a «entregar» tres barcos pesqueros, otro de una mujer de nacionalidad peruana y otra el de una niña de 13 años cuyos padres tuvieron que pagar un rescate de 120 mil pesos.

La Policía Bonaerense asegura que los casos ocurridos en su jurisdicción no han superado la media anual, sin embargo
se cree que sólo en los dos últimos meses hubo más de 16 «secuestros express». La Policía se queja de que las víctimas de estos delitos no realizan la denuncia, lo cual les impide trabajar sobre la prevención y en la desarticulación de estos grupos de delincuentes.

Según las estadísticas del Registro Nacional de Reincidencias,
en el año 2000 hubo 92.826 delitos contra la libertad de las personas (secuestro, robo con rehenes, privación ilegítima de la libertad, torturas). El ranking está encabezado por Buenos Aires con 35.716; Ciudad de Buenos Aires, con 14.718; Córdoba, con 11.404 y Salta, con 5.602, entre las principales.

Aun así, con estas estadísticas y la preocupación de las empresas extranjeras el gobierno aún no ha podido diseñar un plan de seguridad capaz de poner límites al accionar delictivo.

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