8 de diciembre 2000 - 00:00

Sólo los más jóvenes respondieron

Aunque había algunos matrimonios con hijos, y hasta familias
enteras, los jóvenes fueron quienes predominaron en Boca. Ellos
se descontrolaron al ritmo de la música que fue furor en los
70, se pelearon por tocarle las manos a Nito Mestre o se
disputaron la remera de Chary García, agolpados alrededor de
un escenario en forma de T. También ellos vibraron con temas
que habrán escuchado por primera vez por radio o conocido a
través de fogones de campamento, cuando sólo les quedaba la
posibilidad de seguir al grupo desde las reediciones de discos
o compact discs.
Charly García dijo: "Nos volvimos a juntar porque el nuevo disco se llama "Sinfonía para adolescentes" y queremos presentarlo justamente para ellos, que
nunca pudieron vernos tocar". Acostumbrados a las zapadas
eternas de Charly, a sus "cuelgues" con frases musicales que
interpreta una y otra vez, y a que un tema nunca sea el mismo
y hasta pueda resultar irreconocible por su reformulación,
sorprendió un García sumamente medido, controlado y con pocas
salidas inesperadas. ¨Habrá decepcionado a alguno con su
conducta prolija? Tal vez.
Lo cierto es que Sui Generis, más que desilusionar, ofreció un
buen show para el joven que lo escuchó en vivo por primera vez.
Hubo algunos detalles curiosos, como una suerte de micro
construído que aguardaba el momento de "viajar" hacia el
escenario. El momento más apropiado parecía ser el tema
"Bienvenidos al tren" pero, curiosamente, el ómnibus (aunque
nunca quedó muy claro qué era) apareció cinco temas después,
destellando fuegos artificiales y hasta chocó con el escenario.
"No sé bien por que lo pusieron", dijo García. "De eso se
encargó la producción y realmente no tengo claro en qué momento
debía de moverse ni para qué. Es más, ni me enteré cuándo fue
que se movió". En sintonía con el tono de sus presentaciones,
eternas para algunos, gloriosas para otros, el show duró casi
cuatro horas. El público comenzó a desconcentrarse ante la
primera despedida pero algunos volvían corriendo ante la
reaparición del grupo para el bis. "Yo quería seguir tocando
y encendíamos las luces del estadio para espiar cuánta gente
quedaba. Los plomos me preguntaban qué hacer y yo les
contestaba que dejaran todo apagado porque el show debía
continuar".

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