10 de noviembre 2004 - 00:00

Sorpresa K: conservador es nuevo ministro en Santiago

Roberto Azaretto
Roberto Azaretto
La semilla de Gustavo Béliz en el gobierno de Néstor Kirchner tuvo ayer un brote con la sorpresiva designación del nuevo ministro en la intervención federal a Santiago del Estero. El ex asesor de Béliz en la cartera de Justicia y Seguridad, Roberto Azaretto, asumió como ministro de Gobierno, equivalente a nivel provincial de un Aníbal Fernández, de Pablo Lanusse, otrora también funcionario de la gestión belicista. Cubrió así la vacante que dejó el renunciante Daniel Gurzi.

Azaretto debuta hoy con una embestida del Comité Nacional de la UCR que cuestionó al interventor por promover acciones destinadas a «posponer el proceso electoral de normalización del distrito», a pesar de que Alberto Fernández se comprometió a respetar los comicios convocados para el 23 de febrero.

Los antecedentes belicistas no deberían despertar malestar en la Casa Rosada (no es el primeroni será el último kirchneristaque tenga semejante marca).Pero Azaretto, algo que parecieron ignorar en Santiago, es -para colmo de males del oficialismo- un conservador. No sólo en calidad de historiador (escribió al menos dos libros, «Federico Pinedo, político y economista», un panegírico prologado por Domingo Cavallo; e «Historia de las fuerzas conservadoras»), sino de dirigente desde la juventud del Partido Demócrata porteño, del cual todavía figura como afiliado y gracias al cual llegó a ser concejal en 1989, en el marco de una de las habituales alianzas electorales ochentosas entre el PD y la entonces ascendente UCeDé, de los Alsogaray y Adelina D'Alessio de Viola.

Armó los contratos de la basura durante las administraciones procesistas, aunque después se volvió crítico en la materia de varias gestiones, entre ellas la del justicialista Carlos Grosso (si bien le facilitó quórum para leyes y después terminó siendo funcionario suyo). Encabeza todavía hoy una consultora sobre desechos urbanos y dirige una asociación de consumidores contra los peajes (intentó un juicio contra Roberto Dromi).

Forma parte de un trío de conservadores que se repartió en otras tantas tribus: Azaretto (Kirchner) y los mendocinos Carlos Balter (Ricardo López Murphy) y Gustavo Gutiérrez (Elisa Carrió).

La cercanía a Béliz, que apenasfue mencionada por los medios de prensa santiagueños que publicaron en la víspera la novedad, viene de cuando el ex redactor de discursos de Carlos Menem compitió por la senaduría porteña, en sociedad con la Alianza de Centro, en 2001.

• Fallo dividido

Esa banca estuvo en disputa con el ARI de Elisa Carrió, que todavía mantenía el frente con los socialistas y Juan Carlos Dante Gullo (ahora enrolado en el transversal Grupo Michelangelo, que coordina Carlos Kunkel), y llevaba al llorado Alfredo Bravo de candidato.

Finalmente, en fallo dividido y polémico,
la Corte de conjuecesle dio la derecha a Bélizque, a esa altura, ya integrabael gabinete de Kirchner, en el cual Azaretto logró pasaje abierto a Suiza para investigar supuestos casos de corrupción. El escaño, con fecha de vencimiento en diciembre de 2007, se lo quedó la número 2 de la boleta, ex niña mimada del duhaldismo y hoy ferviente kirchnerista, María Laura Leguizamón.

Según el currículum que difundió la intervención,
Azaretto nació el 1 de diciembre de 1945 en Buenos Aires. Cursó estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la UBA. En el ámbito privado es viticultor y productor agropecuario. Fue funcionario de la Legislatura de Buenos Aires, en la década del '70; secretario de Servicios Públicos en la Municipalidad de Buenos Aires (omitió mencionar que lo fue del recientemente fallecido Guillermo Del Cioppo, en el último tramo del Proceso militar); asesor de la Cámara de Diputados de la Nación del 1985 al '89. Y legislador en la Ciudad de Buenos Aires (eufemismo para eludir su paso por el tristemente célebre Concejo Deliberante metropolitano) entre 1989 y 1993.

«En las elecciones presidenciales de 2003 trabajó en la campaña Kirchner Presidente y fue designado asesor del Ministerio de Justicia.Allí tuvo a cargo la coordinación de la Unidad de Investigación Financiera y la representación con los Organismos internacionales (GAFI, Gafisud) de lucha contra el lavado de dinero y el crimen financiero», concluyeron las crónicas sobre la nominación de Azaretto, quien, de acuerdo con sus amigos, se hizo « amigo de Lanusse» y, por eso, juró a «título personal».

Fuentes próximas al interventor dejaron trascender que el flamante ministro «tiene vasta experiencia y reúne el perfil exigido por Lanusse para ocupar esta función, respetando la directiva de prescindencia de la actividad interna de los partidos políticos».

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